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El Parlamento libio rechaza al Gobierno de Unidad de la ONU

El Parlamento de Tobruk ha reiterado su oposición al Ejecutivo de Seraj después de cinco meses de bloqueo

Cinco meses después de haber desembarcado en Trípoli, el llamado Gobierno de Unidad libio patrocinado por Naciones Unidas aún no ha logrado hacerse con las riendas del país magrebí, sumido en el desgobierno desde la guerra civil de 2011. El Parlamento, con sede en Tobruk, reconocido por la comunidad internacional como el representante legítimo del pueblo libio tras su elección en 2014, ha reiterado este lunes su rechazo al Ejecutivo presidido por Faiez Seraj. 

Un hombre observa los restos del ISIS en un edificio en Sirte, Libia.
Un hombre observa los restos del ISIS en un edificio en Sirte, Libia. REUTERS

“La mayoría de los diputados presentes en la sesión del Parlamento hoy [por el lunes] han rechazado otorgar su confianza al Gobierno”, ha declarado a la agencia France Presse Adam Bossakhra, portavoz de la Cámara. “Esta es la primera vez que alcanza el quorum después de cinco meses”, añadió el portavoz en referencia a una sesión en la que participaron 101 de los 198 diputados.

Este último desafío llega cuando las milicias aliadas al Gobierno de Unidad libran un duro combate con las últimas bolsas de resistencia del autodenominado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) en la ciudad de Sirte, su principal bastión en Libia desde el verano pasado.

De los 101 representantes presentes en la sesión, 61 han votado contra la moción de apoyo al Gobierno de Unidad, 39 se han abstenido y sólo uno ha votado a favor. Al contrario que en los anteriores intentos de celebrar un pleno —impedidos a menudo mediante coacciones— esta vez fueron los diputados favorables al Ejecutivo de Seraj los que boicotearon la votación. Y es que la institución se halla tan agriamente dividida como el conjunto del país. Su reconocimiento es muy importante para el Ejecutivo de Seraj, ya que fue nombrado por la ONU y su existencia no ha sido legitimada por el apoyo de una institución representativa libia.

A causa del agudo conflicto político que experimenta una Libia fraccionada, los legisladores se vieron obligados a desplazar el Parlamento de Trípoli, la capital, a Tobruk, una ciudad situada al este del país, muy cerca de la frontera egipcia. En esta región, existe un Gobierno paralelo al de Trípoli y posee una gran influencia el general Jalifa Hafter, líder de una potente coalición de antiguos oficiales del Ejército nacional, milicias y tribus. Hafter se niega a apoyar el Gobierno de Unidad al considerar que no le otorga una cuota de poder suficiente.

La lucha por el control de Sirte

Por otra parte, durante los últimos días, las milicias progubernamentales han continuado su lento progreso en la batalla de Sirte contra el ISIS, y el domingo anunciaron la toma de una comisaria utilizada por los yihadistas, de una cárcel y de un juzgado. Estas instalaciones se hallan en el centro de la ciudad, la única zona donde aún permanecen atrincherados milicianos del ISIS después de una encarnizada batalla iniciada hace ya más de 90 días. El elevado número de bajas sufrido por sus milicias aliadas llevó al primer ministro Seraj a solicitar ayuda militar a Washington, que lleva a cabo una campaña de bombardeos aéreos contra posiciones yihadistas desde principios de este mes.

El Gobierno de Unidad espera que la “liberación” de Sirte refuerce su posición frente a sus adversarios del Este. Sin embargo, el órdago del Parlamento de Tobruk demuestra que no se lo pondrán fácil. “Su verdadero test será cómo gestiona la economía: relanzar la producción de petróleo, reducir los cortes de electricidad, solucionar la crisis de liquidez ... La luna de miel del GNA [siglas en inglés del Gobierno de Unidad] con la población acabó, y el apoyo por la conquista de Sirte durará poco”, sostiene Mattia Toaldo, analista del European Council on Foreign Affairs. El enviado de la ONU en Libia, Martin Kobler, declaró recientemente que 2,4 millones de libios necesitan urgentemente ayuda humanitaria.