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Encontrado un refugiado sirio homosexual decapitado en Estambul

Una ONG denuncia que identificaron al fallecido por los pantalones

Muhammed Wisam Sankari el refugiado homosexual sirio decapitado.
Muhammed Wisam Sankari el refugiado homosexual sirio decapitado.

El cuerpo de un refugiado sirio homosexual, Muhammed Wisam Sankari, ha sido hallado en Estambul decapitado y mutilado, según ha denunciado este miércoles la ONG turca Kaos GL, que trabaja en el país por los derechos de la comunidad gay. El cadáver del fallecido, que llegó hace un año a la ciudad, se encontraba tan dañado que solo pudieron identificarlo gracias a los pantalones que vestía. 

La organización ha explicado que los asesinos secuestraron, violaron y maltrataron a Wisam. Una agresión que se ha producido, según ha subrayado el colectivo en un comunicado en su página web, después de que la policía no hiciese nada para proteger a la víctima, pese a que había denunciado recurrentes amenazas de grupos homófobos. 

Rayan, su compañero de piso, le ha explicado a la ONG que Wisam se sentía amenazado, que apenas podía moverse en su propio barrio y que iba a intentar irse a otro país para solicitar asilo. Su amigo ha añadido que, después de recibir la primera agresión hace cinco meses, denunciaron a la policía y los agentes no hicieron nada.

Gorkem, otro amigo del fallecido, ha aportado más detalles de la noche en la que Wisam desapareció. "Le dijimos que no saliera de casa, pero dijo solo eran 15 minutos. No volvió en toda la noche. Al día siguiente, nos asustamos cuando no pudimos dar con él", relata. Unos días después recibieron una llamada de la policía para identificar un cadáver.

"Habían herido a Wisam violentamente. Tanto, que dos cuchillos se habían roto dentro de su cuerpo. Lo habían decapitado. Su cuerpo de cintura para arriba estaba irreconocible, los órganos internos fuera. Pudimos identificar a nuestro amigo por sus pantalones", explicado Gorkem.

Otro allegado de la víctima, Diya, asegura que el miedo se ha multiplicado entre los refugiados homosexuales y que, tras esta muerte, se preguntan quién será el próximo. "Tengo la sensación de que todo el mundo me mira por la calle", relata Diya.

Las leyes turcas no castigan la homosexualidad, pero la homofobia es muy común en la sociedad, según denuncian numerosas ONG. Las autoridades prohibieron el pasado junio, por segundo año consecutivo, la celebración de la marcha del Orgullo Gay, alegando motivos de seguridad y orden público.

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