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Golpe a la ciudad más vigilada

Con 1.260 cámaras en sus calles, Niza es la urbe más controlada de Francia. El exalcalde pidió la víspera del atentado más medios para la policía

En una Niza todavía conmocionada por el brutal atentado del jueves, una pregunta está en mente de todos. ¿Cómo pudo un camión meterse en pleno paseo marítimo, inundado de gente, durante un evento tan señalado como los fuegos artificiales por la fiesta nacional? El golpe es más simbólico por ser en Niza, reclamo turístico de la famosa rivera francesa, ya que se ha convertido en los últimos años en una suerte de laboratorio de seguridad. Es la gran prioridad de su exalcalde, todavía adjunto y ahora presidente de la región de Provenza Alpes Costa Azul, Christian Estrosi. La víspera del ataque reclamó al presidente François Hollande más medios para la policía.

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Tres polcías partrullan por las calles de Niza, el sábado.

“Es nuestra gran interrogación. Con todas las cámaras y las medidas que tenemos, ¿cómo es posible que ese camión se metiera en el paseo cerrado para los peatones sin ser detenido antes?”, comentaba Nadie Corsi, secretaria de 54 años, mientras caminaba con su madre por el paseo de los Ingleses. “El problema es que las cámaras solo sirven para después, necesitamos más medidas sociales y de integración”, aseguraba Alain, un padre de familia enzarzado en una tertulia política improvisada con otros vecinos en plena calle.

La seguridad ha centrado siempre el discurso y la política del hombre fuerte de la ciudad, el conservador Christian Estrosi. En sus ocho años al frente de la alcaldía, entre 2007 y 2015, ha convertido la ciudad en la más videovigilada: con casi 1.260 cámaras disimuladas por las calles, Niza cuenta con una por menos de 300 habitantes. Un “centro de supervisión urbano”, único en el país, controla las imágenes las 24 horas del día.

Estrosi quería también duplicar esta videovigilancia con el reconocimiento facial durante la recién celebrada Eurocopa, para que “ninguna persona fichada por los servicios de inteligencia pudiera circular por Niza sin ser identificada y neutralizada”. Pero la legislación actual no lo permite y el Gobierno rechazó esta medida. El autor de la masacre, en cualquier caso, no estaba fichado.

Niza cuenta además con uno de los mayores despliegues policiales del país, con unos 400 agentes municipales (más de uno por cada 1.000 habitantes), a los que suman los 1.400 nacionales desplegados por el departamento, según un recuento de Le Point. La noche del atentado estaban movilizados unos 50 municipales, 64 nacionales y cinco patrullas de cuatro militares de la operación Sentinelle, el dispositivo puesto en marcha tras los atentados de enero en París.

Pese a todo, Estrosi había reclamado más medios a Hollande en una carta enviada la víspera del ataque y filtrada por el diario Le Figaro. Pedía un “gran plan de urgencia” con más material y medios para los agentes y lamentaba de nuevo la falta de legislación para autorizar el reconocimiento facial. Desde el ataque, no ha cesado de recriminar al Gobierno su falta de previsión.

Aquella noche el paseo estaba protegido por un dispositivo de barreras y por los agentes desplegados. En el punto por el que logró entrar el presunto terrorista, un vehículo de la policía estaba estacionado para bloquear el paso. “El camión forzó el paso subiéndose a la acera”, según la delegación del Gobierno en Alpes Marítimos. Para el delegado del sindicato policial Unité SGP FO, Luc Poignant, no se podía hacer mucho más “salvo levantar paredes de hormigón” a lo largo del recorrido, según ha declarado a la prensa.