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Nigel Lawson: “La Unión Europea, como todos los imperios, se disolverá”

El exministro británico de Finanzas desestima los perjuicios económicos de una posible salida de la UE

El exministro conservador Nigel Lawson el pasado mayo en Londres. Ampliar foto
El exministro conservador Nigel Lawson el pasado mayo en Londres. AFP

Su frágil presencia física, acentuada por la avanzada edad, no resta un ápice de autoridad a lord Nigel Lawson (Londres, 1932), un auténtico peso pesado de la política británica. Canciller de acero de la dama de hierro, sirvió en el Gobierno conservador de Thatcher desde 1981 hasta que abandonó la cartera de Economía en 1989, por su oposición al mecanismo de tipos bancario, precursor del euro. Ahora, ha abandonado la paz de su refugio en la Gascuña francesa para volver a la primera línea de la política británica y abanderar su gran causa política: la necesidad de que Reino Unido salga de la Unión Europea. Baluarte intelectual de la campaña por el Brexit, recibe a LENA en una cafetería de la Cámara de los Lores.

Pregunta. Reino Unido se unió a la Comunidad Económica Europea en 1973. ¿Todo ha sido tan malo desde entonces?

Respuesta. Ha habido solo una ventaja psicológica. Reino Unido, lo recuerdo bien porque soy lo bastante viejo, no estaba particularmente interesado en el mercado europeo porque había una preferencia imperial. Comerciábamos con lo que había sido el imperio y, después, la Commonwealth. Ignorábamos este enorme mercado en las puertas de casa, que se estaba recuperando de la guerra y empezaba a tener grandes oportunidades. Fue positivo para nosotros poner el foco en el mercado europeo que crecía más que el imperio. Ahora, claro, la bota está en el otro pie.

Lo que preocupa a la gente es que no tenemos control sobre nuestras fronteras

P. ¿La pertenencia a la UE amenaza a la soberanía nacional británica?

R. Lo que preocupa a la gente es que no tenemos control sobre nuestras fronteras, algo que una nación soberana debería tener. También preocupa el hecho de que la ley europea es superior a cualquier ley del Parlamento británico, igual que el Tribunal Europeo de Justicia es superior a cualquier instancia nacional. Hay muchos ejemplos en los que nuestra capacidad para autogobernarnos se ha perdido.

P. La mayor parte de los estudios serios sostiene que la libre circulación de personas ha beneficiado a la economía británica, y que los inmigrantes europeos son contribuidores netos. ¿Usted defiende lo contrario?

R. Puedes aceptar un determinado índice de inmigración pero no la inmigración ilimitada. Nuestra población crece más que la de ningún país europeo. La inmigración no supone un beneficio. La economía crece, pero no la renta per cápita. Tampoco cae, no tiene ningún impacto.

P. Reino Unido siempre ha reclamado un papel especial en la UE. ¿Qué les hace diferentes?

R. Todos somos productos de nuestra historia. Inglaterra es diferente debido a su interés en ser siempre global antes que europea. Nunca quisimos involucrarnos en los asuntos europeos, excepto cuando nos inquietaba que un país se convirtiera en demasiado fuerte en la Europa continental. Luego está nuestra adicción a la democracia. Somos extraordinariamente recelosos de cualquier cosa que se ponga en el camino de la democracia.

P. El primer ministro, que defiende la permanencia, dijo que no siente ningún vínculo emocional con Europa. ¿Tampoco usted, que vive en Francia?

La UE no ha traído en absoluto armonía a los pueblos de Europa

R. Adoro Francia, por eso vivo allí. Pero esto no es sobre Europa, es sobre la UE. Durante la mayor parte de mi vida, la UE no ha existido. Me gusta la civilización europea, pero no la UE. No ha traído en absoluto armonía a los pueblos de Europa, que es lo que pretendía hacer. Es llamativo que la campaña por la permanencia no se centra en lo maravillosa que es la UE sino en el miedo a lo desconocido. Nadie de peso defiende que debemos seguir porque es un proyecto maravilloso.

P. ¿La UE no funciona para Reino Unido o no funciona en sí misma?

R. Mi sensación es que, si la UE ha hecho algo bueno, es cosa del pasado. Cuando el imperio soviético se rompió, la UE proporcionó a los países del bloque soviético un lugar adonde ir. Pero es el pasado. Ya ha cumplido cualquier propósito útil que pudiera haber tenido. Sería mejor para Europa en su conjunto que la UE se disolviera. Todos los imperios, y este es una especie de imperio, se disuelven. No durará para siempre.

P. Además de la ruptura de la UE, está encima de la mesa la ruptura de Reino Unido.

R. Eso dicen los nacionalistas. Pero no estoy seguro de que sea la idea del pueblo escocés. En cualquier caso, no pueden tener otro referéndum. Es el Parlamento británico el que decide si lo hay.

Este es un proyecto político, no económico… El objetivo es crear una unión política, pero la mayoría no la quiere

P. ¿Qué le diría a un votante indeciso temeroso ante el escenario después del Brexit?

R. No creo que eso sea un problema. La mayor parte del mundo no está en la UE, y no están sufriendo por ello. A muchos países fuera de la UE les va muy bien, desde luego mejor que a la mayoría de los países de dentro. La UE es un proyecto político, no económico. Siempre lo ha sido. El objetivo es crear una unión política y el problema es que la mayoría de la gente no la quiere. Por eso es profundamente antidemocrático. Es estúpido formar parte de un proyecto cuyos objetivos no compartes. Cameron dice que no los compartimos, pero debemos seguir sometidos a la legislación europea dedicada a conseguir esos objetivos. Es una posición absurda.

P. Si gana la permanencia, ¿el asunto quedará zanjado?

R. Depende del margen. Si sucede, el pueblo británico se arrepentirá amargamente. Sentirán que podríamos haber recuperado nuestra libertad y hemos fracasado en el intento, simplemente por miedo.

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