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Indignación ante la leve condena a un universitario por violación en EEUU

Más de 300.000 personas han firmado en Internet para pedir la recusación del juez

La condena de seis meses de cárcel para un estudiante blanco, de la prestigiosa Universidad de Stanford, de clase acomodada y campeón de natación por violar a una joven durante una fiesta ha causado una oleada de indignación. Estados Unidos sigue sin hallar el modo de reducir las elevadas tasas de abusos sexuales en sus universidades.

Brock Turner (D) deberá cumplir 6 meses de cárcel por violar a una joven AP

Más de 300.000 personas habían firmado hasta este martes una petición en la plataforma change.org en la que se pide la recusación del magistrado. Los medios nacionales de Estados Unidos se han volcado en una historia en la que resurgen las sospechas ante un sistema judicial que parece castigar con menos severidad cuando el acusado es blanco que cuando se trata del miembro de una minoría racial.

Además de la levedad de la sentencia para una acusación tan grave como es una violación sexual, lo que más ha molestado del juez Aaron Persky de Santa Clara es su justificación de la condena cuando la dio a conocer el jueves pasado. “Una sentencia de cárcel tendría un impacto severo en él”, dijo sobre el acusado, Brock Turner, un antiguo estudiante de 20 años de la prestigiosa Universidad de Stanford y campeón de natación. En marzo, un jurado lo había declarado culpable de tres cargos de asalto sexual por violar un año antes a una joven de 23 años —que no era estudiante de Stanford— que estaba inconsciente por consumir demasiado alcohol durante una fiesta universitaria.

El joven fue visto cuando intentaba huir del lugar donde cometió la violación, detrás de un contenedor de basura donde había abandonado a la víctima inconsciente y semidesnuda. Otros dos jóvenes lo retuvieron hasta que llegó la policía. La víctima fue llevada a un hospital, donde recuperó la consciencia y fue informada de que había sido víctima de una violación. Pero no supo los detalles de la misma hasta que, unos días más tarde, leyó un reporte de prensa que daba detalles sobre su asalto y el estado en el que había sido hallada.

Este tipo de crimen contempla en California una pena de hasta 14 años. La acusación había solicitado seis, pero incluso eso fue considerado demasiado duro por el juez. “Creo que (Turner) no va a ser un peligro para otras personas”, agregó Persky. El padre del agresor añadió sal a la herida al defender a su hijo argumentando que los hechos también lo han afectado profundamente y que ya ha pagado un “alto precio por 20 minutos de acción en sus 20 años de vida”.

Un problema recurrente

Una de cada cinco alumnas de enseñanza superior en EE UU sufre abusos sexuales en su campus. Según la organización End Rape on Campus (Acabemos con las violaciones en los campus universitarios), 28 de las universidades del país que figuran en la lista de los 50 mejores centros de estudios del mundo están bajo investigación federal por algún tipo de agresión sexual cometida en sus terrenos.

En tiempos en que las cadenas nacionales de televisión parecen tener dificultades para desviar su atención del fenómeno Donald Trump, una periodista de CNN decidió dedicar el lunes la mitad de su hora de programa a leer extractos de la carta de 12 páginas que la víctima leyó ante el tribunal. El texto se ha convertido en un grito contra la impunidad en este tipo de crímenes.

El medio online Buzzfeed fue el primero que publicó esa carta, el pasado viernes. Ha recibido ya más de 5,5 millones de visitas.

“La gravedad de una violación tiene que ser comunicada claramente”, escribió la joven víctima, que lamentó que incluso las autoridades involucradas en el caso hayan esgrimido los logros deportivos de su violador —que le valieron hasta una beca— como atenuante.

“El hecho de que Brock fuera un atleta estrella en una universidad prestigiosa no debería ser considerado como un derecho a una mayor indulgencia, sino como una oportunidad de enviar un fuerte mensaje cultural de que el asalto sexual va en contra de la ley independientemente de la clase social” de quien lo cometa. “Si yo hubiera sido violada por un chico poco atlético de una universidad pública, ¿cuál habría sido su sentencia? Si se tratara del primer crimen de un chico de un entorno menos privilegiado acusado de tres cargos y que solo aduce para reducir su responsabilidad el haber estado bebiendo, ¿cuál sería su sentencia? Lo rápido que nade no disminuye el impacto de lo que me sucedió”, agregó.

El caso ha causado malestar en una semana en que se conmemora el aniversario de la muerte de Kalief Browder, que se suicidó en junio de 2015 a los 22 años. Browder había entrado a los 16 años en una de las cárceles más duras de EE UU, la neoyorquina Rikers Island, acusado de haber robado una mochila, aunque nunca fue juzgado ni nadie pudo probar su culpabilidad. Tres años más tarde, tras permanecer la mayor parte del tiempo en una celda de aislamiento y haber sufrido maltratos, fue puesto en libertad sin cargos. Nunca superó el trauma sufrido por su encarcelación y acabó colgándose en la vivienda de su madre en el Bronx.

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