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Francia lanza un nuevo proceso de paz israelo-palestino en el que no participan las dos partes implicadas

Netanyahu rechaza la negociación en una conferencia internacional

El Gobierno francés se ha embarcado en una difícil empresa: relanzar el proceso paz entre Israel y Palestina. Este viernes, los ministros de Exteriores de 26 países, más representantes de la ONU, la Liga Árabe y la Unión Europea, se han visto en París con el ánimo de arropar la iniciativa y favorecer la negociación. No participan las dos partes implicadas y una de ellas, Israel, ha rechazado de plano la propuesta. Los reunidos se han manifestado "alarmados" por la violencia que se vive en la zona y por la continuación de los asentamientos en los territorios ocupados. "La solución de los dos Estados está en peligro", ha dicho en ministro francés de Exteriores Jean-Marc Ayrault.

El ministro de exteriores francés recibe a Kerry para la reunión
El ministro de exteriores francés recibe a Kerry para la reunión AFP

Las condiciones para que negocien directamente ambas partes no se dan. "Nuestro objetivo es crearlas", ha explicado este primer encuentro en París la alta representante de la Unión Europea Federica Mogherini. El comunicado final expresa la alarma de la comunidad internacional ante la violencia y la política de hechos de los asentamientos. "El statu quo es insostenible", afirma. "Hay que terminar con la ocupación iniciada en 1967", dice el comunicado. "Para cuando queramos reaccionar quizá sea ya demasiado tarde", advierte Ayrault.

Las últimas negociaciones datan de 2014. La iniciativa del secretario de Estado norteamericano John Kerry fracasó en ese último intento como han fracasado los anteriores. Francia ha querido llenar ese vacío porque, en palabras del presidente francés François Hollande, que ha abierto la sesión de este viernes, ese vacío puede ser ocupado por los extremistas como ocurrió en Irak. La idea francesa, en la que todos han estado de acuerdo, es la de trabajar conjuntamente para que al final de este año se puedan presentar soluciones aceptables sobre las que ambas partes puedan empezar a negociar.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha rechazado de plano la estrategia. “El camino para la paz”, ha dicho, “no puede hacerse con conferencias internacionales, sino a través de negociaciones directas y sin precondiciones entre las partes implicadas”. "La iniciativa de París solo tendrá por efecto endurecer las posiciones palestinas y alejar las perspectivas de paz", ha abundado su ministro de Exteriores Avigdor Liberman, informa AFP. "Que dos ministros israelíes hayan afirmado que mientras ellos estén en el Gobierno no habrá un Estado palestino ni evacuación de los asentamientos no es prometedor", ha declarado el responsable español de Exteriores José Manuel García Margallo en un receso de la reunión.

Francia ha insistido en relacionar el conflicto israelo-palestino con la aparición del ISIS en la región. Para Hollande, como para su ministro de Exteriores, el terrorismo que anida en Siria e Irak demuestran la urgencia de resolver al problema primigenio existente entre Israel y Palestina. Un problema contra el que no es obligatoria la resignación, ha indicado Ayrault. Washington ha alimentando el escepticismo sobre las posibilidades de esta iniciativa participando en un segundo y discreto plano.

La comunidad internacional considera esencial su participación en el proceso de paz. El primer ministro francés Manuel Valls lo exponía claramente esta semana: "Es imposible que en estos momentos solo ambas partes negocien por la mayor debilidad palestina". Para Hollande es, además, esencial que sea la comunidad internacional la que sancione el acuerdo final para que este sea "sólido, duradero y controlable". El Gobierno francés, no obstante, advierte que la paz solo vendrá de esa negociación final a dos.

Los países árabes han sido receptivos a la iniciativa francesa y, de hecho, en el comunicado final se contempla la iniciativa de la Liga Árabe de 2002, basada en la retirada de los territorios ocupados, como la mejor base para lograr la paz. Han participado en este primer encuentro en París Arabia Saudí, Egipto, Jordania y Marruecos, además de la Liga de Estados Árabes, representada por su secretario general Nabil El Araby. Han acudido los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia), la ONU (representada por el secretario general Ban Ki-moon) y la Unión Europea (con Mogherini).

Israel no solo rechaza el método elegido por Francia. También discute su papel de árbitro. No le gustó que Francia aprobara en la Unesco una resolución a favor del patrimonio cultural palestino de Jerusalem en la que se llamaba a la “potencia ocupada” a respetarlo. Fue una resolución del 14 de abril pasado que obtuvo el apoyo de varios países árabes, pero también de otros países europeos entre los que estaban Suecia y España. Hollande ha prometido emplearse en la reformulación de la resolución cuando esta sea presentada en octubre próximo.

Tampoco con los países europeos está el gobierno israelí en la mejor disposición. En noviembre pasado, Israel suspendió el diálogo con la Unión Europea tras imponer etiquetas a las importaciones de los productos de los territorios ocupados. La UE baraja, según han explicado tanto Ayrault como Margallo, iniciar una política de incentivos para ambas partes para promover la negociación.