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Vaticano, 1 - Pegida, 0

La Iglesia Católica alemana ironiza sobre el movimiento xenófobo por sus críticas a una publicidad con fotos de niños con rasgos extranjeros

Envases de las chocolatinas Kinder con fotografías de los centrocampistas Ilkay Gündogan y Jerome Boateng cuando eran niños.
Envases de las chocolatinas Kinder con fotografías de los centrocampistas Ilkay Gündogan y Jerome Boateng cuando eran niños. EFE

Una simple chocolatina puede convertirse en material inflamable en manos del movimiento xenófobo alemán Pegida. Lo que empezó con una publicación en una página de Facebook de los autodenominados Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente ha ido creciendo hasta derivar en una polémica en la que han intervenido destacados políticos, la Federación Alemana de Fútbol e incluso la Iglesia católica. Mientras, una infinidad de internautas han aprovechado la ocasión para echarse unas risas a costa de los pegidistas.

“No se detienen ante nada. ¿En realidad está a la venta algo así o es todo una broma?”. Este comentario apareció la semana pasada en el perfil de Facebook de la filial de Pegida en el lago Constanza, al sur del país. Lo que causaba tanta indignación era el envase de las chocolatinas Kinder. En lugar del habitual querubín rubio y de ojos azules, en la publicidad había dos niños de piel oscura. “Pretenden engatusarnos y hacer pasar por normal cosas asquerosas. Pobre Alemania”, respondía un usuario. “¿Se trata de avisos de futuros terroristas?”, se preguntaba otro.

Pero en realidad no era ni una cosa ni otra. Las caras eran las de los jugadores de la selección alemana Ilkay Gündogan y Jérôme Boateng, ambos nacidos en Alemania, el primero de familia turca y el segundo de Ghana. Las fotografías forman parte de la campaña con la que la marca Ferrero quiere calentar la Eurocopa de este año en Francia. Para ello, la empresa italiana ha rescatado las fotografías infantiles de los miembros de la selección alemana. Todo apunta a que los supuestos patriotas no reconocieron a los hombres que contribuyeron a la victoria de su país en el Mundial de 2014.

Los comentarios racistas han desatado la indignación, pero también las burlas de internautas que proponen, por ejemplo, envases alternativos para los Kinder con la cara de Frauke Petry, la líder del partido antiinmigración Alternativa para Alemania (AfD). Bajo el hashtag #Cutesolidarity han aparecido en Twitter una infinidad de retratos de niños con todas las tonalidades posibles de piel que, dicen los internautas, también podrían aparecer en los envases de la chocolatina.

Pero quizás la respuesta más ocurrente ha llegado de la Iglesia católica de Alemania. “Ups, Pegida. Nosotros tampoco nos detenemos ante nada”, aseguran en su perfil de Twitter como respuesta a los que acusaban a los defensores de la diversidad de no detenerse ante nada. Acompañaban el tuit con el fotomontaje de una chocolatina con un sonriente papa Francisco. No es este el único reproche que los católicos alemanes hacen a los movimientos críticos con la inmigración. En el congreso católico que estos días se celebra en Leipzig, la Iglesia no ha querido contar con ningún orador de AfD. Argumentan este rechazo con que la retórica antiislam de este partido supone también una amenaza para los cristianos, ya que se trata de un intento de marginar a una comunidad religiosa.

Sepultada por una sensación de bochorno, la página de Facebook donde comenzó todo, que llegó a tener más de 14.000 seguidores, ha desaparecido. Incluso el líder de Pegida, Lutz Bachmann, se ha distanciado de las críticas a las fotografías de Gündogan y Boateng. Incluso Bachmann, que acaba de ser condenado a pagar 9.600 euros por llamar “chusma” a los refugiados, encuentra que estos comentarios van demasiado lejos.

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