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La ONU afirma que investiga la reventa de alimentos en Líbano y llama a esperar los resultados

El portavoz de los cascos azules afirma que “hasta ahora no hay evidencias” del comercio fraudulento

Un soldado de Unifil saluda a un autobús escolar en Adaisseh, al sur de Líbano, en diciembre.
Un soldado de Unifil saluda a un autobús escolar en Adaisseh, al sur de Líbano, en diciembre. AFP

“Unifil no puede confirmar ni desmentir la implicación de soldados internacionales en la reventa fraudulenta de raciones de comida, ni que ésta sea sistémica hasta que concluya la investigación”, declaró en una conversación telefónica a EL PAÍS Andrea Tenenti, portavoz de la Fuerza Interina de la ONU para Líbano (Unifil) en Líbano. Sus declaraciones son recogidas un día después de que este diario informara sobre la comercialización fraudulenta de las raciones de comidas destinadas al consumo exclusivo de los cascos azules y que sin embargo han sido localizadas en comercios libaneses.

El portavoz añadió que “hasta ahora no hay evidencias de ello” y aseguró que Unifil “hará un seguimiento de las alegaciones vertidas”. Tenenti atestó que “Unifil ha sido la primera en abrir una investigación tras descubrir alimentos con el sello de la ONU en supermercados libaneses”. Preguntado sobre la duración de la investigación, puntualizó que no existe una fecha concreta puesto que “se está recabando información en todo el trayecto que recorren los alimentos desde su llegada al puerto de Beirut hasta su transporte a las bases”. Tenenti ha confirmado también que Unifil está en contacto con el Gobierno libanés intercambiado informaciones relevantes a la investigación en curso.

En Nueva York, el portavoz adjunto de la ONU, Farhan Haq, también confirmó que hay una investigación abierta sobre el caso. “Se han adoptado ya las medidas apropiadas para que estás alegaciones sean debidamente investigadas”, informa Sandro Pozzi. Como Tenenti, Haq evitó conclusiones definitivas sobre si están involucrados miembros del contingente. “La investigación sigue en curso”, insistió, “tenemos que verificar los hechos y las responsabilidades individuales para en caso de que las hubiera poder adoptar las medidas apropiadas con evidencias creíbles”.

La directora del ministerio de economía libanés, Alia Abbas, quien aseguró a EL PAÍS que mantiene abierta una segunda investigación para esclarecer cómo esos productos han llegado a los comercios públicos, no estaba disponible ayer al tratarse de un día festivo en el Líbano.

Por su parte, el jefe de proyecto de la empresa kuwaití KGL, que obtuvo la licitación para proveer alimentos a los cascos azules en 2014 y socio del grupo italiano ES-Ko, rehúsa hacer declaración alguna invocando “la cláusula de confidencialidad firmada en el contrato con la ONU”. R.D., uno de los tres trabajadores que la subcontrata libanesa despidió tras que se descubriera la fraudulenta red, aseguró a este diario vía telefónica que hasta ahora no ha sido contactado en ninguna de las investigaciones en curso.

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