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El partido tunecino Ennahda y sus dilemas a través de cinco militantes

El histórico partido islamista cuenta con una nutrida y comprometida militancia

Creado en 1979, Ennahda es actualmente el único partido político de masas en Túnez, como volvió a demostrar en la sesión inaugural de su décimo congreso nacional , en el que tiene previsto ahondar en su moderación con el abandono de las actividades religiosas para centrarse en lo político. Unas 10.000 personas asistieron al evento, mientras otros centenares no pudieron entrar en el polideportivo de Rades, a las afueras de la capital, al estar ya repleto el aforo máximo permitido. Las reuniones de trabajo del Congreso, que terminará el domingo, se celebran en Hamamet bajo unas fuertes medidas de seguridad ante las amenazas por parte de grupos yihadistas.

Varios de los asistentes al congreso opinan, a petición de este diario, sobre el partido en el que militan y los cambios anunciados.

Nombre: Fawzi al-Jadar

Localidad: Monestir

Profesión: Profesor de lengua árabe

Edad: 52

Fawzi al-Jadar.
Fawzi al-Jadar.

“Soy miembro de la directiva del partido Ennahda en la ciudad de Monastir. Estoy de acuerdo con la decisión de separar las actividades políticas y religiosas dentro del partido. De hecho, nosotros hablamos más bien de especialización. La política ha sido desde hace tiempo la referencia. ¿Es Ennahda un partido islamista? Yo no veo la diferencia entre decir musulmán e islamista. Es lo mismo. La Constitución dice que el islam es la religión del Estado, y hay un consenso al respecto. Apruebo la decisión de aliarnos con Nidá Tunis [una formación laica en la que hay varios mimebros del antiguo régimen], así como con otros partidos. El tiempo actual requiere unidad, no divisiones”,


Nombre: Suha al-Arfawi

Localidad: Ariana

Profesión: Oficinista

Edad: 34

Suha al-Arfawi.
Suha al-Arfawi.

“Soy militante de Ennahda desde 2011 [el año de la revolucion que depuso al dictador Ben Ali]. Escogí este partido porque es el que creí que nos traería dignidad y justicia, y también por su dimensión religiosa. Nuestro líder, el sheij Rachid Ghannouchi, es una persona muy válida. Nos va costar mucho reemplazarlo. Hay gente que dice que Ennahda es contrario a los derechos de la mujer, pero no estoy para nada de acuerdo. La prioridad ahora debe ser garantizar la seguridad del país. Estamos contra la violencia y el terrorismo.


Nombre: Mohsen

Localidad: Túnez

Profesión: Jubilado

Edad: 70

Mohsen.
Mohsen.

“Soy simpatizante de Ennahda desde su creación, pero entonces no militaba porque era un partido prohibido. Había mucha represión. Me di de alta en 2011, al legalizarse después de la revolución. Me parece el partido con una mayor credibilidad, aunque respeto al resto. Creo que Ennahda hizo un buen trabajo en el Gobierno, aunque cometió errores. Sobre el debate de si Ennahda es islamista o no, tendríamos que ponernos de acuerdo de cuál es la definición de “islamismo”. En todo caso, que quede claro que estamos en contra de la violencia, y que el propio Corán dice que no se debe imponer la religión. Debe ser una elección personal”.


Nombre: Mohamed Abdalá

Localidad: Gafsa

Profesión: Estudiante universitario

Edad: 23

“No soy militante de Ennahda. Solo un simpatizante. Me siento cercano al partido porque fue quien más luchó por la libertad cuando no la había. Yo lo defino como un partido de derechas, conservador. Creo que el Gobierno de la troika [entre 2012 y 2014] hizo un buen trabajo. El actual no me gusta tanto. Ennahda ha cambiado su discurso después de su pacto con Nidá Tunis. Creo que ninguna ley debería contradecir la sharia, ahora bien, interpretada de forma moderna, no anticuada". el universitario Abdalá no quiso fotografiarse.


Nombre: Abdelhamid Abdalá

Localidad: Gafsa

Profesión: Maestro de primaria

Edad: 54

Abdelhamid Abdalá.
Abdelhamid Abdalá.

“Soy militante de Ennahda desde 2011, pero lo apoyo desde que era adolescente y estudiaba Secundaria. Estoy de acuerdo con la idea de que no es un partido islamista, sino más bien conservador. Me gustaría que ninguna ley fuera contraria a la sharia, pero en su versión más moderna, que no incluye castigos corporales, como amputar manos, etcétera. El Gobierno de la troika fue excelente, no cometió errores. El problema es que tuvo que luchar contra todos: los partidos de la oposición, los restos del antiguo régimen, el sindicato UGTT, los medios de comunicación ... Apoyo el pacto con Nidá Tunis porque no había otra opción. Nos blinda ante la posibilidad de volver a las prisiones”.