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Turquía abre la vía para procesar a 138 diputados, la mayoría de la oposición

Casi un centenar de los afectados son parlamentarios socialdemócratas y prokurdos, que podrían enfrentarse incluso a cadena perpetua

Diputados turcos gritan consignas durante la votación sobre la inmunidad parlamentaria a los diputados investigados en la Asamblea Nacional de Ankara, Turquía, hoy, 20 de mayo de 2016.
Diputados turcos gritan consignas durante la votación sobre la inmunidad parlamentaria a los diputados investigados en la Asamblea Nacional de Ankara, Turquía, hoy, 20 de mayo de 2016. EFE

El Parlamento turco abrió este viernes la vía al procesamiento de 138 diputados —la gran mayoría de la oposición— al retirarles la inmunidad. Estos parlamentarios deberán defenderse en los tribunales de diversas acusaciones, que van desde las más leves como “injurias al jefe de Estado” a otras tan graves como “espionaje” o “propaganda terrorista”, lo que podría dar con sus huesos en la cárcel. De ahí que diputados del Partido del Partido Republicano del Pueblo (CHP, socialdemócrata) y del Partido de la Democracia de los Pueblos (HDP, prokurdo), que suman más de un centenar de diputados afectados por la medida, denuncian un intento del Gobierno islamista de modificar los equilibrios en la cámara de representantes.

“En realidad el Parlamento no está levantando la inmunidad de miembros específicos, sino respondiendo a las peticiones existentes de la Justicia para investigar a ciertos miembros del Parlamento”, defendió una fuente del poder Ejecutivo que pidió el anonimato. La propuesta –que adoptó la forma de enmienda constitucional pues afecta a uno de los principios de la Carta Magna: la libertad de la que debe gozar un representante del pueblo para el ejercicio de sus funciones– sumó el sí de más de dos tercios de los 550 escaños del hemiciclo. El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista) y el Partido de Acción Nacionalista (MHP, ultranacionalista) dieron su apoyo prácticamente sin fisuras, junto a una veintena de diputados socialdemócratas a los que no les hacía gracia votar en la misma línea que los prokurdos, en un momento en el que el enfrentamiento entre el grupo armado kurdo PKK y las fuerzas de seguridad turcas se ha convertido en una verdadera guerra con más de un millar de muertos, cientos de miles de desplazados, ciudades sitiadas y continuos atentados terroristas.

El HDP se oponía frontalmente a la medida al considera que su objetivo es acabar con el partido sin tener que pasar por el trámite de ilegalizarlo. Razones no le faltan ya que de sus 59 diputados, 50 se verán desprovistos de inmunidad y tendrán que enfrentarse a 405 procesos judiciales. Sólo su líder, Selahattin Demirtas, acumula 77 acusaciones. “La mayoría son derivadas de discursos ante la asamblea o mítines o de participar en manifestaciones, por lo que se nos imputa ‘injurias al presidente’ o ‘actuar en nombre de organización terrorista’. Pero son acusaciones sin base legal, se trata de decisiones puramente políticas”, denuncia la diputada Meral Danis Bestas, en declaraciones a EL PAÍS.

Este hecho despierta gran preocupación ya que existe el precedente de los seis diputados kurdos despojados de su inmunidad en 1994, de los que cuatro acabaron entre rejas acusados de ser miembros del PKK, entre ellos la Premio Sajarov Leyla Zana. Sólo la presión de la Unión Europea acabó sacándolos de prisión en 2004. Por ello, el Partido de los Socialistas Europeos, al que pertenecen CHP y HDP, se ha mostrado “muy preocupado” por lo que considera un nuevo intento de “silenciar a la oposición”.

En cambio, el presidente de la República y líder espiritual de los islamistas turcos, Recep Tayyip Erdogan, aplaudió la votación, que calificó de “histórica”. “Mi pueblo no quiere ver en la asamblea a diputados que hayan cometido delitos”, dijo en una comparecencia pública: “No quiere ver en este parlamento a diputados que continuamente apoyan a la organización terrorista separatista (PKK)”. Sin embargo, cuando el año pasado se discutió en el hemiciclo investigar a varios diputados del AKP acusados de corrupción, hizo todo lo posible para evitarlo.

“Lo que de verdad persigue Erdogan es un cambio de sistema y que no podamos hacer nuestro trabajo en libertad”, critica, entrevistado por este diario, el diputado del CHP Eren Erdem. Él se enfrenta a cuatro cargos en su contra, entre ellos los de “espionaje” e “intentar derribar al Gobierno” –que acarrea cadena perpetua- por haber revelado documentos sobre el envío ilegal de armas turcas a Siria. “En Turquía ya no hay una Justicia independiente”, se queja Erdem: “Yo continuaré con mi trabajo y si quieren llevarme a los tribunales, tendrán que venir los policías de Erdogan a sacarme del Parlamento”.