Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La inversión alemana en Reino Unido cae ante el temor por el ‘Brexit’

El Gobierno asiste con preocupación a un debate que duda que vaya a terminar el 23 de junio

La canciller alemana, Angela Merkel, en la inauguración de una exposición en Berlín el 12 de mayo.
La canciller alemana, Angela Merkel, en la inauguración de una exposición en Berlín el 12 de mayo. AFP

Alemania observa con creciente preocupación al debate sobre la posible salida de Reino Unido de la UE. Las clases política y económica del país están de acuerdo en que un sí al denominado Brexit sería muy negativo para los intereses alemanes, pero prefieren no alzar demasiado la voz para no despertar en las islas una respuesta de orgullo nacional y generar un efecto contrario al deseado. Cuando se pronuncia sobre el tema, la canciller Angela Merkel suele hacer alegato no demasiado apasionados. Se limita desear que Reino Unida continúe siendo “un miembro activo de la EU”.

Pero la discreción con la que se sigue el debate no implica inacción. Las empresas alemanas han reducido sus inversiones en Reino Unido en el primer trimestre un 6%, hasta dejarlas en 4.400 millones de euros. La inversión directa de las compañías ya había caído el año pasado más del 40%, según datos del Bundesbank a los que ha tenido acceso la agencia Reuters.

Las fuentes del Gobierno alemán consultadas niegan que tengan preparado un plan de contingencia por si el 23 de junio los británicos firman su contrato de separación de la UE. Y admiten al mismo tiempo que en Berlín no se hacen demasiadas ilusiones: incluso en el caso de que el referéndum concluyera con un sí a la UE, dudan mucho que el resultado fuera tan mayoritario como para disipar las dudas británicas sobre su compromiso europeo. El freno británico a la integración europea no va a desaparecer de la noche a la mañana, añaden estas fuentes.

Pero si un voto proeuropeo no resolvería de golpe el encaje del Reino Unido, un sí al Brexit tendría consecuencias catastróficas para la economía alemana. El Deutsche Bank calcula que, en el peor de los casos, los costes para Alemania rondarían hasta 2017 los 45.000 millones de euros. Tras Estados Unidos y Francia, Reino Unido es el tercer mayor comprador de los productos alemanes, en los que el año pasado se gastó 89.000 millones de euros. Un año en el que la primera economía del euro importó bienes británicos por valor de 38.000 millones.

“Alemania sería el gran perdedor, porque Reino Unido es un gran mercado para nuestros productos”, señala Clemens Fuest, presidente del instituto de estudios económicos de Múnich Ifo. A los daños ocasionados por la salida del Reino Unido, Fuest añade además el hecho de que Alemania perdería a un gran aliado en las batallas a favor del libre comercio.

Si, pese a los avisos en contra lanzados desde tierra, mar y aire —desde el presidente de EE UU, Barack Obama, hasta el FMI—, el Brexit acaba triunfando, no todo serán perjuicios para Alemania. En Fráncfort ya hay banqueros que sueñan con la perspectiva de arrebatar a Londres el título de capital financiera de Europa. También Berlín podría beneficiarse si lograra atraer a empresas tecnológicas que buscaran un lugar mejor conectado con el mercado europeo.