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Dos agentes muertos y 22 heridos en un ataque suicida contra la policía turca

Fuentes de seguridad apuntan al ISIS como autor del atentado en Gaziantep, ocho días después de la visita de Merkel

Las fuerzas de seguridad investigan los restos del coche bomba tras el atentado en Gaziantep.
Las fuerzas de seguridad investigan los restos del coche bomba tras el atentado en Gaziantep. AP

Un ataque suicida contra el cuartel general de la Policía en la localidad turca de Gaziantep ha provocado la muerte de dos agentes y que otras 22 personas, entre ellas 18 uniformados, resultasen heridas. Si bien por el momento ningún grupo ha reivindicado el ataque, fuentes de seguridad apuntan como más probable autor al Estado Islámico (ISIS), que en las últimas semanas ha redoblado su ofensiva contra Turquía. El atentado sucede solo ocho días después de la visita de la canciller alemana, Angela Merkel, a esta localidad y al cercano campo de refugiados de Nizip y en medio de un incremento de las acciones de grupos armados en el país euroasiático.

En torno a las 9.20 de la mañana, dos vehículos sobrepasaron las barreras colocadas alrededor del edificio de la Dirección de Seguridad de Gaziantep para prevenir eventuales problemas con los manifestantes durante las celebraciones del Primero de Mayo. Desde uno de los automóviles, dos militantes comenzaron a disparar a los policías con armas automáticas, pero huyeron en cuanto los agentes respondieron a la agresión, momento en el cual un tercer implicado hizo detonar las bombas que portaba en el segundo vehículo. Según se aprecia en las imágenes de las cámaras de seguridad, la explosión fue muy potente y arrojó trozos del vehículo a gran distancia. Un agente falleció en el acto, mientras que el otro muerto lo hizo ya en el hospital. Más de una veintena de personas fueron ingresadas en centros médicos para ser tratadas de las heridas sufridas.

Por el momento ninguna organización ha reivindicado el ataque, pero una fuente cercana a la lucha antiterrorista turca consultada por este diario apuntan a la autoría del ISIS. “El padre de un sospechoso de ser el que ha cometido el ataque ha sido detenido y tenemos información de los lazos del sospechoso con el Estado Islámico”, reveló otra fuente de seguridad citada por la agencia Reuters. Medios locales identifican al presunto autor del atentado como Ismail G., de nacionalidad turca, y aseguran que, al ser detenido, el padre profirió consignas islamistas. Varias personas más fueron detenidas también en Gaziantep, que se ha convertido, junto a la cercana ciudad de Urfa, en hogar de numerosos refugiados sirios y de dirigentes de las organizaciones políticas y militares de la oposición siria, incluidos grupos yihadistas.

Por otro lado, en otra operación contra la estructura del ISIS en Turquía, cuatro presuntos yihadistas fueron arrestados el sábado por la noche en Ankara y se sospecha que pretendían atentar contra la marcha de hoy del Primero de Mayo en la capital turca. El número de detenidos de esta célula ascendió a ocho durante el día de hoy, informa la agencia DHA.

El pasado año, militantes vinculados al Estado Islámico atentaron en las localidades de Diyarbakir, Suruç y Ankara contra concentraciones de partidos izquierdistas y prokurdos de la oposición asesinando a más de 130 personas. Pero, a medida que el Gobierno del partido islamista AKP ha reforzado la seguridad y ha desarticulado numerosas células de la organización yihadista, el objetivo de los ataques ha cambiado: en enero un suicida del ISIS se inmoló en la plaza Sultanahmet de Estambul llevándose por delante a una decena de alemanes y dos meses después otro militante mató a otros cuatro turistas en la avenida Istiklal también en la metrópolis turca. Además, en las últimas semanas, el ISIS ha incrementado el lanzamiento de proyectiles a ciudades turcas a lo largo de la frontera con Siria, especialmente a Kilis, donde ya ha matado a 18 civiles en lo que va de año.

Este domingo, tres cohetes Katiusha alcanzaron Kilis desde territorio del Califato y uno de ello golpeó un edificio, hiriendo a siete personas, a lo que el Ejército turco respondió con bombardeos de artillería. También durante esta semana, disparos del Estado Islámico inutilizaron tres unidades turcas de obuses autopropulsados T-155 Firtina. Estos ataques llegan después del fracaso de una ofensiva de los rebeldes sirios apoyada por Turquía contra las posiciones del ISIS en el norte de la provincia de Alepo a inicios de mes: aunque en un primer momento los grupos de la oposición lograron significativos avances, sus líneas se rompieron fácilmente y los soldados de Abubaker al Bagdadi recuperaron rápidamente todo el terreno perdido e incluso conquistaron parte que anteriormente no controlaban.

Esta no es la única amenaza a la que se enfrenta Turquía, pues el conflicto contra el grupo armado kurdo PKK ha devenido guerra total. Este domingo, tres soldados murieron y otros 14 fueron heridos en un ataque de dicha organización en Nusaybin, una de la media docena de localidades kurdas que permanecen en toque de queda y sitiadas por las Fuerzas Armadas. Más de un millar de personas —entre civiles, militantes kurdos y agentes de seguridad turcos— han muerto desde que se rompiera la tregua entre las partes el pasado julio, y unas 355.000 personas han tenido que huir de sus hogares, destrozados por los combates. Además, los atentados del PKK se han multiplicado en número y violencia. Al grupo kurdo se le achaca la autoría de un atentado suicida este miércoles en Bursa (noroeste de Turquía), que causó trece heridos, aunque por el momento el Gobierno no ha hecho público ningún dato sobre la militante que se inmoló.

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