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La OTAN y Rusia se acercan por vez primera desde la tensión de Crimea

El consejo que reúne a ambos bloques se reúne en Bruselas, pero subraya su desacuerdo

Jens Stoltenberg, en la conferencia de prensa posterior a la reunión del Consejo OTAN-Rusia.
Jens Stoltenberg, en la conferencia de prensa posterior a la reunión del Consejo OTAN-Rusia. AFP

La OTAN y Rusia han dado este miércoles la primera señal de distensión en dos años. El consejo que reúne a los 28 representantes de los aliados en la organización y al embajador ruso ante la OTAN se ha reunido por primera vez desde que la invasión rusa de Crimea, en marzo de 2014, congeló las relaciones. Pese al gesto, ambas partes han enfatizado la brecha que aún las separa y han negado que el encuentro permita reanudar la cooperación que existía antes del conflicto ucranio.

El Consejo OTAN-Rusia, creado en 2002 para estrechar los vínculos entre ambos bloques, había llegado a reunirse después de la toma de Crimea. Pero sin contenido sobre la mesa porque la cooperación bilateral quedó suspendida en abril de 2014. Desde junio de 2014 no había vuelto a convocarse, pero la relativa calma de la situación en Ucrania y el papel cada vez más relevante que Rusia comenzó a desempeñar en el conflicto de Siria impulsaron un mínimo acercamiento que se ha escenificado hoy.

La situación, pese a todo, está lejos de normalizarse. “No vamos a volver a una situación normal”, ha corroborado el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, al finalizar el encuentro. “No puede haber mejoría en los vínculos hasta que la OTAN rebaje su actividad militar en las fronteras de Rusia”, ha valorado el representante ruso, Alexander Grushko. Estas declaraciones revelan que tanto Moscú como los aliados se aferran a sus posiciones iniciales: la Alianza recuerda que Rusia se ha anexionado ilegalmente un territorio y ha desestabilizado a un vecino común, Ucrania. Por eso se ha reforzado la presencia militar aliada en el este de Europa, la zona más expuesta a Rusia. El Kremlin, por su parte, reprocha a la Alianza ese incremento de la actividad militar (presencia y ejercicios) cerca de sus fronteras.

Lo que la OTAN pretende mejorar a toda costa es la falta de comunicación en la realización de esos ejercicios militares, que a menudo provoca situaciones de riesgo. Stoltenberg citó un incidente ocurrido en el Báltico la semana pasada como ejemplo de lo que debe evitarse. Un caza ruso voló muy cerca de uno estadounidense que vigilaba la zona (Moscú argumenta que estaban acercándose a Kaliningrado, enclave ruso situado entre Polonia y Lituania). Hubo dos episodios similares en pocos días. “Nuestro objetivo es evitar este tipo de situaciones”, ha asegurado el secretario general.

Desde la anexión de Crimea la OTAN contabilizó más de 100 incidentes de este tipo por parte de Rusia hacia aviones aliados que sobrevolaban el Báltico. Constituyen una exhibición de fuerza en el mayor momento de tensión entre ambos territorios desde la Guerra Fría.

Stoltenberg ha dejado abierta la posibilidad de una nueva reunión del Consejo OTAN-Rusia, pero sin fecha. Y ha subrayado que, aunque la narrativa sobre lo ocurrido en Ucrania difiere radicalmente, la OTAN y Rusia coinciden en cumplir con los acuerdos de Minsk, esencialmente con mantener el alto el fuego y retirar el armamento pesado del este ucranio.