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Bruselas aprueba por primera vez un decreto para prohibir un acto xenófobo

El ministro-presidente de la región estrena el derecho que le da la última reforma del Estado belga para evitar una manifestación ultra

Manifestación ultra junto al memorial de las víctimas en la plaza de la Bolsa de Bruselas, el pasado domingo.
Manifestación ultra junto al memorial de las víctimas en la plaza de la Bolsa de Bruselas, el pasado domingo. AP

Bruselas activa sus instrumentos para evitar un nuevo desembarco xenófobo en la ciudad. Casi una semana después de que los autodenominados hooligans —unos 250 ultraderechistas—, irrumpieran en una concentración pacífica junto al memorial a las víctimas de los atentados yihadistas del 22 de marzo, generando caos y agrietando la unidad de los partidos que surgió tras los ataques, algunas autoridades están resueltas a impedir que se produzcan actos similares este fin de semana.

El ministro-presidente de la región de Bruselas, el socialista Rudi Vervoort, ha utilizado por primera vez su derecho a prohibir manifestaciones por decreto, tal y como le permite la última reforma del Estado belga, en vigor desde julio de 2014, que descentralizó algunas de las principales competencias del Gobierno. Y lo ha hecho para frenar la llegada de ultras procedentes de varios puntos de Europa al barrio de Molenbeek, una zona con una importante comunidad musulmana y de la que salieron algunos de los autores de los atentados de París. En la plaza de dicho distrito había convocado para este sábado a las tres de la tarde una manifestación el grupúsculo radical francés Generación Identitaria, bajo el lema Expulsemos a los islamistas.

"No vamos a tolerar ninguna llamada al odio. En estos tiempos revueltos hay que proteger la cohesión social y la convivencia con determinación", señaló Vervoort en un comunicado. La medida impide cualquier manifestación relacionada con la marcha convocada por los ultras en todo el fin de semana. Además, en la reunión de seguridad que mantuvieron el miércoles autoridades regionales y locales, como la alcaldesa de Molenbeek, la liberal Françoise Schepmans, con las fuerzas de seguridad, se acordó aumentar los efectivos policiales para este sábado. También un eventual cierre de estaciones de metro o carreteras para impedir la llegada de ultras al barrio. Además, tampoco podrán concentrarse los colectivos antifascistas que habían llamado a boicotear el evento tomando la plaza de la Comuna de Molenbeek una hora antes de la llegada programada de los extremistas.

Ante la prohibición, los convocantes de la marcha contra el islamismo han dado marcha atrás y han pedido a sus militantes a través de redes sociales que no acudan a Molenbeek, frenando así un despliegue que incluía autobuses desde París. Sin embargo, las autoridades mantendrán la vigilancia hasta el último momento, dado que la convocatoria se ha compartido masivamente en Internet y Generación Identitaria no se caracteriza por su respeto a la ley: en 2012 ocuparon las obras de una mezquita en Poitiers y un año después penetraron en la sede principal del Partido Socialista francés para colocar una gran pancarta el mismo día en que se celebraba una manifestación contra el matrimonio homosexual.

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