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Francia se une para frenar el avance del Frente Nacional

Victoria insuficiente de Nicolas Sarkozy mientras la izquierda resiste ganando en cinco regiones

La líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, vota en Henin-Beaumont. Atlas

La reacción del electorado francés ha sido fulminante contra el Frente Nacional. La movilización y el llamado "frente republicano" han funcionado como cordón sanitario contra la extrema derecha en la segunda vuelta de las elecciones regionales francesas. El FN fue el partido más votado en la primera ronda y ganó en seis regiones, pero no logrará gobernar en ninguna. "Hemos sido víctimas de la manipulación y la difamación", ha dicho la líder ultraderechista Marine Le Pen. "Pero seremos el principal partido de la oposición en la mayoría de las regiones".

La movilización, con una participación del 59,14% (frente al 49,9% hace una semana), ha dado la vuelta a los resultados de la primera vuelta de las elecciones regionales del pasado domingo. Hay que remontarse a las presidenciales de 2002 para hallar una diferencia tan grande de participación entre una primera vuelta y la segunda. Entonces, con casi ocho puntos de distancia entre una y otra, Francia cerró el paso al fundador del FN Jean-Marie Le Pen frente al conservador Jacques Chirac.

El terremoto político del domingo pasado, cuando el Frente Nacional resultó el gran vencedor de las elecciones regionales, ha quedado neutralizado. El presidente de Los Republicanos Nicolas Sarkozy ha llamado, sin embargo, a no olvidar lo ocurrido. El pasado domingo, el FN no solo fue el partido más votado (27,73% de los votos), sino que ganó en seis regiones. El primer ministro socialista Manuel Valls ha expresado una idea similar. "No podemos caer en ningún triunfalismo", ha dicho. "El peligro de la extrema derecha no se ha alejado". La movilización del electorado le ha cerrado el paso al FN, pero el partido ha logrado hoy 800.000 votos más que el domingo pasado, es decir, 6,8 millones en toda Francia, un récord.

Estrosi, el duro derechista al que votaron los socialistas

Ana Teruel

Christian Estrosi, el nuevo presidente de la región Provenza-Alpes-Costa Azul, es el emblema de estas elecciones. Antiguo ministro de Nicolas Sarkozy y actual diputado y alcalde de Niza, ha ganado a la joven Marion Maréchal-Le Pen gracias al voto de la izquierda. “Hemos tenido que elegir entre la peste y el cólera”, decían los militantes de la izquierda.

Estrosi representa a la derecha más dura y está obsesionado con la seguridad. Ha convertido a Niza, con 1.250 cámaras de vigilancia y 390 agentes municipales, en la ciudad más vigilada del país. La justicia ha anulado alguna de sus decisiones más polémicas, como el toque de queda impuesto a los menores de 13 años, su bando contra la mendicidad agresiva, la prohibición de ocupar ciertas calles a determinadas horas (destinada a personas sin techo) y, en el último Mundial de fútbol, la prohibición de las “banderas ostentosas”, en referencia a las argelinas.

En abril, criticó la presencia de una “quinta columna” islamista en Francia. Defiende retirar la nacionalidad a delincuentes y que el uso del burka sea delito. 

Estas elecciones han demostrado que el bipartidismo es en Francia una cosa del pasado. "Ya no hay un abismo entre la derecha y la izquierda", ha declarado Marine Le Pen, "sino entre mundialistas y patriotas". A nivel nacional, ya con datos oficiales al 98%, indican que el centro derecha ha obtenido el 40,75% de los votos, la izquierda (Partido Socialista, Verdes e izquierda radical), el 29,23%, y el Frente Nacional, el 27,44%. A pesar de tales datos, la victoria del centro derecha y, por tanto, de Sarkozy, queda en entredicho. Parte del éxito lo debe a la retirada de las listas socialistas en las dos regiones donde Marine Le Pen y su sobrina Marion Maréchal-Le Pen habían obtenido impresionantes resultados y al llamamiento de Manuel Valls a votar a los candidatos conservadores. "Ahora, debemos ser capaces de generar el deseo a nuestros electores de votar por en vez de votar contra", ha dicho Valls.

Estas son las últimas elecciones antes de las presidenciales de 2017 y su lectura se realiza también en clave nacional. "La izquierda ha resistido", ha dicho el primer secretario del Partido Socialista Jean-Christophe Cambadélis, que ha puntualizado: "Este es un éxito sin alegría". En efecto, el PS ha sido el perdedor de estas elecciones. Ahora gobierna en 21 de las 22 regiones actuales. Una vez reformado el mapa de las regiones (ahora son 13 metropolitanas más cuatro de ultramar), mantiene cinco. Pero los sondeos le auguraban un batacazo mucho mayor. La gestión de los atentados del 13 de noviembre, que ha elevado en 22 puntos la popularidad del presidente François Hollande, y el rechazo a Nicolas Sarkozy, que se ha negado a hacer sacrificio alguno para pararle los pies al Frente Nacional, han influido probablemente en el resultado final.

Francia se une para frenar el avance del Frente Nacional

Sarkozy, de hecho, deberá afrontarse en las próximas semanas a una crisis interna ya anunciada por sus principales rivales internos en su carrera de regreso al Elíseo. La dirigente de Los Republicanos Nathalie Kosciusko-Morizet se ha sumado hoy a las críticas. Ha asegurado que si los electores hubieran aplicado la consigna de Sarkozy de no votar al FN, pero tampoco unir fuerzas en un frente republicano, el centro derecha habría perdido las dos regiones favoritas de la ultraderecha: Norte-Paso de Calais-Picardía y PACA (Provenza-Alpes-Costa Azul). Los dos candidatos del centro derecha en ambas regiones, Xavier Bertrand y Christian Estrosi respectivamente, han agradecido el apoyo recibido por los electores de la izquierda. El primero ha ganado a Marine Le Pen con el 57,77% frente al 42,23%. El segundo ha vencido en Provenza-Alpes-Costa Azul a Marion Maréchal-Le Pen con el 54,78% frente al 45,22%.

Sarkozy ha insistido hoy en la necesidad de sumar fuerzas con el centro. Gracias a ello y a la victoria prestada por los socialistas ha logrado que el centro derecha avance de manera importante en las regiones. Ha ganado en siete regiones, aun con resultados muy ajustados frente a la izquierda, que también por poco margen ha perdido la región estrella de Isla de Francia. Esta región, la de París, es la más importante con 12 millones de habitantes y un presupuesto de 4.900 millones de euros. Aquí se ha impuesto la exministra de Sarkozy Valérie Pécresse frente al presidente de la Asamblea Nacional, el socialista Claude Bartolone, la gran apuesta de Valls.

Ser el partido más votado en cada región es esencial porque el sistema electoral francés, ideado para favorecer a las mayorías, otorga un premio del 25% de los escaños a la primera lista. Aunque la distancia sea proporcionalmente pequeña, ese plus da al ganador un amplio margen de maniobra.

Estas elecciones han estrenado un gesto inédito en la República Francesa. Por vez primera un primer ministro socialista ha pedido el voto, con nombre y apellidos, para los rivales de la derecha. “En región PACA llamo a votar por Christian Estrosi frente a la extrema derecha”, dijo Manuel Valls con los resultados de la primera vuelta en la mano. “En la región Norte-Paso de Calais-Picardía llamo a votar por Xavier Bertrand frente a la extrema derecha. En la gran región del Este llamo a votar por Philippe Richert frente a la extrema derecha, que no puede ganar”. En esta última, el socialista Jean-Pierre Masseret se negó a retirarse, pero Richert se ha alzado con la victoria.

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