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Kerry anima a todos los miembros de la OTAN a luchar contra el ISIS

La Alianza Atlántica piden retomar la relación con Rusia antes de julio

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry Ampliar foto
El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, en Bruselas. EFE

Cada vez son más los Estados que suman fuerzas en la lucha contra el autodenominado Estado Islámico (ISIS, por su acrónimo inglés) en Siria. El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, no sólo ha aplaudido la iniciativa de David Cameron de llevar al Parlamento británico la votación de una presumible campaña de bombardeos en Siria sino que ha instado a los demás aliados de la OTAN a que contribuyan, de manera armada o no, a la lucha contra el ISIS.

"He pedido a cada aliado que de un paso al frente en su lucha contra el ISIS", dijo el miércoles el estadounidense tras una cumbre de la OTAN en Bruselas. Kerry explicó que se puede vencer a este enemigo "común" desde la logística, hasta ofreciendo bases para repostar combustible, aportando servicios médicos, aviones, Inteligencia y contribuyendo al entrenamiento militar de las fuerzas armadas de países vecinos como Jordania e Irak. "No tienen que ser necesariamente tropas", aclaró.

Kerry, cuyo país lidera desde hace un año la coalición internacional contra el ISIS, ha asegurado que su posición sobre descartar la participación del presidente Bachar el Asad en una futura transición política en el país es compartida por la mayoría de socios "excepto uno o dos". España y Alemania, por ejemplo, abogan por contar con El Asad en una transición pero con la condición indispensable de que se retire más adelante, según ha insistido el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, recientemente. El secretario de Estado ha reconocido, en cambio, que es "imperativo" que la estructura del Gobierno de El Asad permanezca para que no se produzcan los mismos errores del pasado —en clara referencia a la guerra de Irak de 2003— que sólo desembocaron en una situación "desastrosa" para la región.

Kerry, en la misma línea que su presidente Barack Obama, insistió en la necesidad de cerrar la frontera entre Turquía y Siria. Se trata de un territorio por el que transitan combatientes extranjeros que retornan a la UE para, presumiblemente, cometer atentados, por el que cruza el petróleo de contrabando que financia la estructura del ISIS y por el que se cuelan armas ilegales, además de cientos de miles de refugiados que arriesgan su vida para escapar de las atrocidades de la guerra pero que, en su huida, alimentan a las mafias en su objetivo de cruzar el mar Egeo para alcanzar suelo europeo. EE UU ha tenido "conversaciones constructivas" con las autoridades turcas sobre la clausura de la línea fronteriza y Kerry se ha mostrado "convencido" de que este movimiento podría ocurrir pronto.

Unos 98 kilómetros de frontera ya está bajo control de Turquía pero que de lo que se trata es de ampliar ese control utilizando fuerzas turcas, fuerzas de la coalición internacional —liderada por EE UU— tanto en el aire como sobre el terreno e, incluso, efectivos de lo que se ha denominado la oposición moderada al régimen de Bachar el Asad, desveló Kerry.

Mejorar la relación con Rusia

Los ministros de Exteriores de los 28 países de la OTAN acordaron anoche retomar las reuniones del Consejo OTAN-Rusia, suspendido en la práctica en abril de 2014 en respuesta a la anexión de la península de Crimea por Moscú. El objetivo es reactivar la comunicación entre ambas partes antes de la próxima cumbre de la Alianza en julio de 2016 en Varsovia (Polonia), según el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo.

Aún hay alguna reticencia "por parte del nordeste", ha dicho Margallo en clara alusión a los países bálticos. La iniciativa fue planteada primero por Alemania, según explicó el ministro español, quien añadió que él ya tenía esa propuesta en sus notas. El derribo del caza ruso la semana pasada por parte de las fuerzas turcas ha demostrado la "conveniencia y urgencia de llenar el vacío existente y mantener los canales [con Rusia] abiertos", dijo Margallo, que no entró a valorar si la suspensión de esos contactos por la crisis ucrania había sido un error. "Nunca es bueno romper" los canales de comunicación, exclamó.

Las relaciones entre la OTAN y Rusia están en un punto muerto desde la extensión de las sanciones económicas a personalidades cercanas al presidente Vladímir Putin y la consecuente prohibición de importación de productos europeos a Rusia que decretó como respuesta el Gobierno de Moscú en verano de 2014.

El hecho de que se reanuden esos contactos formales con Rusia no implica que haya "una absolución de Rusia por sus pecados en Ucrania", según Margallo, sino una constatación de que aunque se haya mantenido la comunicación en otros foros y otros niveles, es necesario contar con una relación más fluida y directa con Moscú, especialmente en el contexto de la lucha contra el yihadismo en Siria. Según una alta fuente comunitaria, sólo hay dos actores internacionales con influencia directa y personal en el presidente sirio Bachar el Asad: Moscú y Teherán.

Todos los socios aliados coinciden en la necesidad de contar con Rusia para buscar una solución negociada, y política, al conflicto y, según Margallo, la posición española sobre la necesidad de contar con El Asad en una transición política sólo en el corto plazo era antes muy minoritaria , pero "empieza a tener más adeptos", explicó el ministro. "Tampoco a Churchill le gustaba Stalin pero se alió con él para derrotar a Hitler; hay que priorizar quién es el enemigo y ahora es Daesh", prosiguió Margallo.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, expresó, sin embargo, una posición diametralmente opuesta y remarcó de forma contundente que El Asad se tiene que marchar: "No se puede acabar el conflicto mientras él [Bachar el Asad] siga ahí", sentenció.

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