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“No tenemos ninguna seguridad de que el futuro vaya a ser hispano”

El profesor de la Universidad de Notre Dame analiza el pasado latino de Estados Unidos

Fernández-Armesto, en 2014.
Fernández-Armesto, en 2014.

Felipe Fernández-Armesto es profesor de Historia en la Universidad de Notre Dame (Indiana). Nacido en Reino Unido en 1950, es hijo de padre español y madre británica. En 2014 publicó el libro Our America (Nuestra América), una disección del pasado hispano de Estados Unidos. En esta entrevista telefónica, Fernández-Armesto, doctor en Historia por la Universidad de Oxford, se declara “inglés de educación y español de alma”.

Pregunta: Usted esgrime que la gente en Estados Unidos no es consciente de que su país tiene un pasado hispano. ¿Tiene también un futuro hispano?

Respuesta: Sabemos que el país tiene un pasado hispano desconocido, pero no tenemos ninguna seguridad de que el futuro vaya a ser hispano, ni mucho menos. Todos son ignorantes de ese pasado y no precisamente empeñados en que ese futuro vaya a suceder. No me parece que habrá una situación en que el español sea un idioma equivalente [al inglés] porque sería contrario a toda la historia del país. Todos sus idiomas inmigrantes se han ido perdiendo. Sería contrario a nuestra propia experiencia: los hijos, las próximas generaciones emplean cada vez menos el español, lo emplean como un argot de la calle en lugar de apreciar su uso como medio de comunicación en todos los niveles. Y seguimos con esa idea, que parece fija en la mentalidad de los norteamericanos, de que la unidad del país depende de la existencia de un idioma único, lo que a un español le parece una conclusión bastante curiosa dado que España es un país multilingüista, y cada gran civilización y país tienen que abarcar a distintas culturas lingüísticas.

P: En su libro, escribe que la historia de Estados Unidos se percibe desde la perspectiva del avance anglosajón del Este al Oeste mientras el legado hispano queda diluido.

R: La historia se escribe por los vencedores. Y en el siglo XIX fueron los angloparlantes los grandes vencedores de la lucha para dominar y adquirir territorio en Norteamérica debido a la debilidad demográfica del Estado mexicano, que no era capaz de poblar los inmensos territorios legados del Imperio español, mientras que los angloparlantes disponían de suficiente fuerza demográfica para incorporar todos esos territorios dentro de Estados Unidos. Y luego llevaban a cabo una campaña de genocidio contra los hispanos. El nivel demográfico ya bastante bajo de los hispanos en Estados Unidos bajó todavía más debido a las persecuciones, exclusiones, controles migratorios y exterminaciones. Lo que no quita el hecho de que fueran los colonos españoles los primeros en llegar a lo que hoy es Estados Unidos. El español se ha hablado en el territorio que hoy es Estados Unidos por un siglo más que el inglés.

P: ¿Cuando se empezó a hablar español?

R: En 1507 que es cuando llegaron los primeros colonos a Puerto Rico. En el territorio continental en Estados Unidos, se fundó San Agustín en Florida en 1565 y Santa Fe de Nueva México en 1598 [una década antes de que se iniciara la colonización inglesa de Jamestown].

P: ¿También atribuye a la mayor fortaleza anglosajona que, pese a llegar antes, los hispanos pasaran a ser considerados inmigrantes?

R: La potencia es lo que manda en la historia. Las sociedades exitosas para mí gusto son las pacíficas, civilizadas, predominantes en artes e ideas, pero desgraciadamente todo aquello cuenta por poco si te vencen los demás.

P: En el libro detalla casos de discriminación y linchamiento a hispanos en Estados Unidos. ¿Qué explica esas conductas y que vayan reduciéndose con el tiempo?

R: Son ritmos de la historia. Estamos hablando de sucesos del siglo XIX y principios del XX. Esa historia funesta de los sufrimientos de la gente hispana en Estados Unidos coincide con los sufrimientos paralelos de los indígenas y de los negros. Fue un rasgo de la época. Y lógicamente en la segunda mitad del siglo XIX hay que contar con el hecho de que los territorios anteriormente españoles en lo que hoy es Estados Unidos se conquistaron en la guerra de los años 40. Darwin publicó el Origen de las Especies en 1859. Así que históricamente el periodo de intercambio cultural entre hispanos y anglos experimentó su fase definitiva durante una época de racismo mundial en el cual todo el mundo se ordenaba por orden de raza según las concepciones de aquel entonces. Es la época del menosprecio al que no fuera blanco anglosajón y protestante.

P: ¿Hay factores sociales o culturales que expliquen el éxito de las anexiones anglosajonas?

R: No soy un gran culturalista. La cultura es una función de todo lo demás. Es porque predominan que su cultura tiene la fama de ser superior.

P: Su libro se titula Nuestra América. ¿Cuál cree que debería ser el alcance del sentimiento de colectividad de los hispanos? Por ejemplo, ¿Estados Unidos debería ser considerado como parte de América Latina?

R: No soy un historiador de los Estados-naciones. Lo que me interesa son entornos físicos, comunidades, grupos de gente que comparten experiencia e identidad. Y en este sentido no hay tal cosa como Latinoamérica. Si definimos Latinoamérica como una América de habla románica, religión católica y derecho civil pues entonces Quebec (Canadá) sería un país latinoamericano. Lo que une ciertas zonas de Norteamérica con ciertas zonas del mismo hemisferio son condiciones ecológicas donde hay praderas, rancherías, una cultura común entre ciertas zonas del suroeste de Estados Unidos y del norte de México o de las grandes praderas de Sudamérica. Influye más el entorno físico que tradiciones culturales.

P: ¿Cree que hay una mayor percepción en Estados Unidos del legado hispano y que pueda acrecentarse en el futuro?

R: Mientras los políticos siguen pensando que existe un voto hispano entonces irá aumentando esa conciencia del pasado hispano en Estados Unidos porque los políticos vendrán mencionando este contexto e intentando halagar a sus posibles votantes hispanos. Pero tengo miedo de que ese voto hispano no exista. Tocó la casualidad de que la gran mayoría de hispanos votaron a Obama en las últimas elecciones presidenciales, pero no existe ninguna garantía de que esa solidaridad hispana se reproduzca en próximas ocasiones.

P: ¿Una posible explicación de sus temores es que esta colectividad es heterogénea?

R: Sí, realmente si preguntas a un hispano cómo se califica pues se calificaría de mexicano, puertorriqueño, etcétera. Y lo de hispano es en cierto sentido una identidad que va adquiriendo peso porque todos los de procedencia hispana vamos adquiriendo cierta conciencia de pertenecer a esa colectividad por el menosprecio con el que nos contemplan nuestros vecinos anglosajones. Y si los anglosajones nos dicen que todos somos hispanos acabaremos pensando que es cierto. Pero las identidades predominantes son de origen nacional. Y luego interviene otro factor, que es que los hispanos tienen intereses políticos y económicos divergentes, porque en este país lo que manda es el nivel económico. Los pobres votan con otros pobres, los ricos con otros ricos. Aparte de cierto sentimiento a favor de la liberalización de la inmigración, no existe ninguna política a la cual todos los hispanos sientan el mismo grado de vinculación.

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