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La crisis migratoria se cobra su primera víctima política en Alemania

El jefe de la Oficina de Refugiados dimite ante un aluvión de críticas aduciendo "motivos personales"

El exresponsable de la oficina alemana de refugiados, Manfred Schmidt, en agosto en un centro de asilados en Ellwangen.
El exresponsable de la oficina alemana de refugiados, Manfred Schmidt, en agosto en un centro de asilados en Ellwangen. AFP

La crisis de los refugiados se ha cobrado en la mañana del jueves su primera víctima política en Alemania. Manfred Schmidt, el presidente de la Oficina para la Migración y los Refugiados, ha presentado su dimisión. Pese a que Schmidt ha explicado su decisión por “motivos personales”, esta llega tras recibir un aluvión de críticas por su gestión de la oleada de refugiados que Alemania ha recibido en las últimas semanas. La marcha de Weber eleva la presión sobre el Gobierno de Angela Merkel.

La Oficina que hasta ahora encabezaba Schmidt había recibido críticas por su tardanza en la gestión de las solicitudes de asilo y también por la publicación durante el verano de un documento que ha agudizado la crisis. A finales de agosto trascendió un documento interno del organismo responsable de gestionar la llegada de refugiados en el que se decía que Alemania aceptaría a todos los refugiados sirios que llegaran sin devolverlos al primer país de la UE que hubieran pisado, tal y como establece el acuerdo de Dublín.

Una decisión burocrática, pensada en principio para ahorrar costes y agilizar procesos, derivó en un fenomenal conflicto diplomático con países como Hungría y Austria, y en lo que en distintos sectores se entendió como un llamamiento a los ciudadanos sirios que huían de la guerra a viajar a Alemania. El Ministerio del Interior se vio obligado a desmentir que el acuerdo de Dublín hubiera dejado de estar en vigor en Alemania. Fuentes del Gobierno admiten en privado el error que supuso no haber calibrado el efecto de este comunicado, que no estaba pensado para salir a la luz.

La dimisión de Schmidt coloca en una situación complicada a su hasta ahora jefe directo, el ministro del Interior, el democristiano Thomas de Maizière. De Maizière, un estrecho aliado de la canciller Merkel que ha ocupado distintos cargos ministeriales en todos sus Gobiernos, ha recibido en las últimas semanas duras críticas por su tardanza a la hora de reaccionar a la crisis que se ha convertido en la mayor preocupación del país. “El ministro del Interior lamenta la pérdida del jefe de un organismo que ha desarrollado su trabajo de forma excelente”, asegura en un comunicado el ministerio que dirige De Maizière

El Gobierno deberá buscar ahora un nuevo responsable de migraciones en un momento en el que el número de refugiados que entra en Alemania se ha duplicado en las últimas 24 horas: de los casi 3.500 del martes se pasó el miércoles a más del doble. Además, los controles que se establecieron el pasado domingo –suspendiendo de forma temporal el Tratado de Schengen- ya no afectan solo a la frontera con Austria, sino que se han extendido a la República Checa. La policía ha explicado esta extensión como un intento de neutralizar a los traficantes de personas y de regularizar los flujos de refugiados que se dirigen a Alemania.

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