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Corbyn introduce las preguntas de los ciudadanos en el Parlamento

El nuevo líder laborista escenifica su "nuevo estilo" en su sosegada primera sesión de preguntas al primer ministro en la que fue transmisor de las inquietudes de sus seguidores

Jeremy Corbyn, hoy en la Cámara de los Comunes.
Jeremy Corbyn, hoy en la Cámara de los Comunes. REUTERS

Jeremy Corbyn ha entrado en acción este mediodía en el Parlamento, protagonizando por primera vez como líder de la oposición la sesión semanal del preguntas al primer ministro. Y no ha querido desaprovechar el momento para escenificar el “nuevo estilo” que quiere introducir en la política británica. Tal como había avanzado, las seis preguntas que corresponde formular al líder de la oposición han sido seleccionadas entre las propuestas por las 40.000 personas que, según ha explicado, respondieron a su petición popular de ideas, realizada mediante un masivo correo electrónico a sus seguidores.

Al inicio de su intervención, tras agradecer a todos aquellos que tomaron parte en el “enorme ejercicio democrático” que concluyó con su elección, Corbyn esbozó los motivos que le han llevado a tratar de dar un aire nuevo a la sesión semanal de preguntas al primer ministro: “He participado en numerosos eventos por todo el país y he tenido conversaciones con muchas personas acerca de lo que piensan sobre este lugar, nuestro Parlamento, nuestra democracia y nuestra conducta aquí”, ha dicho. “Muchos me dijeron que pensaban que la sesión de preguntas al primer ministro era demasiado teatral, que el Parlamento había perdido el contacto con la gente y que querrían que hiciéramos las cosas de otra manera. Pero, sobre todo, que querrían que su voz se escuchara en el Parlamento. Así que he pensado que mi primera sesión de preguntas al primer ministro la haré de una manera un poco diferente”.

A “una mujer llamada Marie” le ha correspondido el honor de ser la primera ciudadana cuya pregunta a David Cameron fuera leída por Jeremy Corbyn. Su pregunta ha versado acerca de la falta de vivienda asequible. Después han venido Stephen, Paul y otros ciudadanos preocupados por los recortes en el Estado de bienestar (en ayudas a desempleados, en salud mental…).

Corbyn ha logrado su objetivo de dotar de un tono más sosegado y respetuoso a la sesión parlamentaria, habitualmente muy ruidosa y agresiva. Pero no ha puesto en demasiados aprietos al primer ministro, que se ha limitado a repetir su mensaje: sin una economía fuerte no hay un Estado de bienestar fuerte.

Cameron ha empezado felicitando por la victoria del sábado a su nuevo contrincante, y ha dicho celebrar su intención de convertir las preguntas al primer ministro en un “más genuino ejercicio de preguntar y responder”. “Si logramos cambiarlo, nadie estará más encantado que yo”, ha añadido. “Sé que tendremos muchos desacuerdos muy fuertes entre nosotros en estas sesiones, pero cuando podamos trabajar juntos por el interés nacional debemos intentar hacerlo”.

El diputado laborista Karl Turner ha escrito en su cuenta de Twitter que, a la salida de la sesión, preguntó a David Cameron su opinión acerca del estilo que su contraparte había imprimido a las preguntas, y el primer ministro respondió: “Ha sido diferente, más civilizado de lo habitual”. En general, lo primeros análisis coinciden en que Corbyn ha superado su primera prueba de fuego parlamentaria, imprimiendo un nuevo estilo y con preguntas sobre políticas concretas. Un respiro después de unos primeros días como líder marcados por cierta torpeza en su relación con los medios, cierta desilusión al haber constituido un gabinete con solo hombres en los puestos claves y un casi unánime reproche a su decisión, el martes, de no cantar el himno nacional en la misa en honor a los caídos en la Batalla de Inglaterra.