Jean-Marie Le Pen sobre su hija: “Matar a su papá es algo sucio”

El exlíder del Frente Nacional francés culpa a Marine Le Pen de su expulsión del partido

Imagen de archivo de Jean-Marie Le Pen.
Imagen de archivo de Jean-Marie Le Pen. BERTRAND LANGLOIS / AFP

Como era de esperar, Jean-Marie Le Pen no ha tardado en reaccionar a su expulsión del partido que él mismo cofundó en 1972 y presidió durante cuatro décadas, el ultraderechista Frente Nacional francés. El patriarca lo tiene claro: la orden venía directamente de su hija, Marine Le Pen, a quien entregó las riendas de la formación en 2011. Para ello, organizó una “mascarada”, “una emboscada”, convocándole ante el consejo ejecutivo en comisión disciplinaria al que ella no asistió porque “matar a su papá es algo sucio”.

“Marine Le Pen daba las órdenes al pelotón de ejecución desde lejos, por teléfono, pero no quería formar parte de él porque es feo”, indicó a la radio RTL este viernes por la mañana. Al consejo ejecutivo que tomó la decisión la víspera no asistieron ni la presidenta del Frente Nacional ni su número dos, Florian Philippot, oficialmente para garantizar la parcialidad del grupo encargado de tomar la decisión. Entre la lista de declaraciones por las que era convocado, además de las declaraciones filonazis de Jean-Marie Le Pen, se encontraban ataques directos a ambos ausentes.

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“Matar a su papá es algo sucio. Por lo tanto, no lo ha hecho directamente, sino que ha encargado a otros hacerlo, personas que han interpretado un papel. Es Marine Le Pen la que ha decidido”, añadió.“Cuando uno es víctima de un asesinato perpetrado y ordenado por su hija, es evidente que uno no se alegra. Pero me tomo las cosas con filosofía. Sé que tarde o temprano, habrá justicia”, concluyó el político de 87 años.

Jean-Marie Le Pen recurrirá el fallo ante los tribunales, como ya lo hizo cuando fue suspendido temporalmente de militancia y cuando la dirección organizó un congreso por correo para retirarle el puesto de presidente de honor. La justicia le ha dado ya tres veces la razón, pero siempre por tecnicismos. La suspensión temporal decidida en abril no estipulaba la duración de la sanción y los tribunales concluyeron que equivalía a una expulsión disfrazada. En este caso, el patriarca argumentará que el consejo no era imparcial. Pero en principio el consejo sí está habilitado para pronunciar una exclusión.

La respuesta del “indignado” Le Pen se limita de momento al ámbito mediático y judicial, pero sopesa también pelear en el político. “Es evidente que quienes militan conmigo desde hace décadas me pedirán que tome iniciativas, pero de momento estoy en fase de reflexión”, indicó. En una entrevista durante el verano al Journal du Dimanche ya explicaba que le habían pedido encabezar una lista disidente en las regionales de diciembre en su feudo electoral de Provenza-Alpes-Costa-Azul, donde se presenta su nieta Marion Maréchal Le Pen.

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De momento, el que fue el rostro de la extrema derecha durante cuatro décadas no contempla crear una formación paralela. “¡El Frente Nacional soy yo! Estoy en casa en el Frente Nacional”, reaccionó, preguntado sobre esta eventualidad. “Recibo muchos apoyos de personas afligidas, de gente que se da cuenta que la dirección nacional está asesinando la esperanza patriótica”, añadió.

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