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Jean-Marie Le Pen es expulsado del Frente Nacional francés

El político, de 86 años, mantiene de momento su puesto de presidente de honor

Jean-Marie Le Pen, este jueves en Nanterre, cerca de París.
Jean-Marie Le Pen, este jueves en Nanterre, cerca de París. REUTERS

Es el fin de una era en el panorama político francés. Después de meses de crisis interna y de batallas judiciales, el Frente Nacional ha decidido cortar por lo sano y expulsar definitivamente a su cofundador, el histórico Jean-Marie Le Pen, por sus comentarios filonazis. El veterano político de 86 años mantiene de momento su puesto de presidente de honor, un cargo que el comité ejecutivo reunido este jueves no puede suprimir. Para ello, la formación dirigida por su hija, Marine Le Pen, tendrá que convocar una asamblea general presencial cuya fecha no se ha fijado. La expulsión sella en cualquier caso el ocaso del que encarnó durante cuatro décadas la extrema derecha francesa y la llevó hasta la segunda vuelta de las presidenciales en 2002.

“Es un asesinato premeditado”, reaccionó Frédéric Joachim, el abogado de Jean-Marie Le Pen, al conocer el fallo en directo en televisión a última hora de la tarde. Ni Marine Le Pen, ni su número dos, Florian Philippot, asistieron a la audiencia del comité ejecutivo, máximo órgano político de la formación, oficialmente para no comprometer la “imparcialidad” de la sala. Después de unas tres horas de comparecencia, Jean-Marie Le Pen había apelado a una salida consensuada a la crisis interna para no debilitar el partido. “El Frente Nacional debe caminar bajo una bandera unida”, indicó.

Uno de sus mayores apoyos, el eurodiputado Bruno Gollnisch, consideró por su parte, antes de conocerse la expulsión, que esta “sería percibida por muchos franceses, más allá de los votantes del Frente Nacional, como una injusticia increíble, una ingratitud asombrosa y una ruptura de una tradición política”.

Le Pen padre ya había sido suspendido temporalmente de militancia en abril por sus declaraciones a varios medios franceses en los que reiteraba que el Holocausto fue “un detalle de la historia”. Pero la justicia anuló el fallo porque no estipulaba la duración de la sanción. El FN convocó también un congreso por correo electrónico para votar unos nuevos estatutos en los que se anulaba el puesto de presidente de honor, creado especialmente para Jean-Marie Le Pen cuando pasó las riendas a su hija en 2011. Ahí también la justicia dio la razón al cofundador, tanto en primera como en segunda instancia, al considerar que dicha decisión debía tomarse en un congreso presencial.

Desde su pasada convocatoria, la lista de agravios se ha ampliado y suma hasta 15 declaraciones y actos realizados entre el 2 de abril y el 27 de julio. Incluye comentarios homófobos –“no condeno a los homosexuales a nivel individual pero cuando cazan en manada, sí”- y ataques a su hija, a su nieta Marion Maréchal Le Pen, y al número dos del partido, Florian Philippot, incluidas alusiones a su homosexualidad. En causa estaba también su intrusión en el escenario durante el tradicional discurso del FN del 1 de mayo, la fiesta de Juana de Arco, en la plaza de la Ópera.

El correo de cuatro páginas que lista estos reproches resume la nueva línea emprendida por el partido, que busca alejarse de su pasado filonazi y más provocador. Culmina la estrategia de normalización –desdiabolización, según la fórmula consagrada por los analistas- emprendida por Marine Le Pen.

La líder aspira ahora a imponerse como la nueva presidenta de la región de Nord-Pas-de-Calais-Picardie en las regionales de diciembre y preparar así su asalto a las presidenciales de 2017. El último sondeo del instituto Ifop, de finales de julio, sitúa en segunda vuelta a Le Pen contra el candidato conservador (sea Nicolas Sarkozy o Alain Juppé). El presidente François Hollande estaría fuera de la contienda, ya que quedaría tercero en primera vuelta.

Pese a la contundencia de la sentencia, nadie cree que el político, veterano paracaídista de la Legión Extranjera en Indochina y voluntario durante la guerra de Argelia, abandone sin librar una última batalla. Respaldado por su triple victoria judicial a lo largo del verano, ya ha anunciado que volverá a recurrir el fallo ante los tribunales. Sobre todo, deja planear la amenaza de encabezar una lista disidente en las regionales de diciembre en Provenza Alpes Costa Azul, su feudo político. En marzo, cuando la crisis no parecía haber llegado a su punto de no retorno, había desistido en favor de Marion Maréchal Le Pen, candidata oficial del FN en la región.