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Rescatado en Pekín un recién nacido de una tubería de un baño público

La política del hijo único lleva a que cada año 10.000 niños sean abandonados en China

Un agente sostiene al bebé tras el rescate.
Un agente sostiene al bebé tras el rescate. AFP

La policía de Pekín logró rescatar el pasado domingo a una niña recién nacida atrapada en una tubería de un baño público de la capital china. Los residentes alertaron a los agentes de seguridad al comprobar que los continuos llantos de un bebé procedían de dentro de uno de los retretes de su vecindario. "La cabeza del bebé estaba hacia abajo y casi todo su cuerpo ya había caído en el desagüe. Solamente se podían ver sus pies de lado", aseguró el agente que rescató a la niña, Qian Feng, al periódico local Beijing Times.

Aunque en un principio el policía se planteó pedir refuerzos para desmantelar el baño por completo, finalmente decidió intentarlo con sus propias manos para no perder más tiempo: "No paraba de llorar. Volví a mirar y pensé que debía intentar sacarla a pesar de que las posibilidades eran ínfimas", explicó Qian. Las imágenes grabadas por la Policía pequinesa muestran al agente arrodillado frente al retrete tratando de alcanzar al bebé introduciendo su brazo derecho en el desagüe.

Al sacarla, varios residentes cubrieron a la niña con mantas y la trasladaron de inmediato a un hospital de la capital china, informa el rotativo. Los informes médicos señalan que la recién nacida se encuentra estable y fuera de peligro. La policía china busca ahora a los padres de la criatura. Teniendo en cuenta la cantidad de sangre en el lugar de los hechos y las características del cuerpo del bebé, los agentes deducen que la madre abandonó a la niña en el baño justo después de dar a luz.

Este no es el primer caso de un recién nacido rescatado en circunstancias similares en China. Hace dos años, otro bebé fue sacado de una tubería de un inodoro en la provincia oriental de Zhejiang después de que la madre hubiera escondido el embarazo y decidiera dar a luz, en secreto, en el retrete de su vivienda. En ese caso los equipos de rescate tuvieron que sacar la tubería y cortarla, trozo por trozo, en un hospital cercano. El bebé sufrió algunos cortes en su cuerpo, pero sobrevivió. La madre explicó posteriormente que el padre del niño se había desentendido del embarazo y que no había podido abortar al no tener suficiente dinero. La mujer negó asimismo que quisiera deshacerse del bebé y explicó que el pequeño se le escurrió tras el parto y terminó atrapado en la tubería. La policía decidió entonces tratar el caso como un accidente.

Aunque con el desarrollo económico del país los casos de abandono de bebés se han reducido drásticamente, se calcula que unos 10.000 niños son abandonados en China cada año. La política del hijo único, que se flexibilizó hace dos años y actualmente permite a más parejas tener un segundo vástago, ha sido durante años una de las causas de este fenómeno ante la incapacidad de los padres de afrontar las multas por tener un segundo descendiente. Otros factores económicos o culturales, como la preferencia por los hijos varones o la presión social de criar un hijo nacido fuera del matrimonio, también han contribuido al abandono —y hasta el tráfico— de recién nacidos en el país.