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Capriles propone un plan económico “para terminar el año” en Venezuela

El excandidato presidencial venezolano estima que el índice de precios al consumidor habrá crecido un 200% para finales de 2015

Henrique Capriles, en la presentación de su plan económico.
Henrique Capriles, en la presentación de su plan económico. EFE

La volátil crisis económica venezolana amenaza con devenir crisis humanitaria. “Frente a la crisis económica no podemos ser indiferentes”, explicó este martes el dos veces candidato presidencial y actual gobernador del estado de Miranda, Henrique Capriles Radonski. El opositor anunció su disposición a poner a la orden del Gobierno de Nicolás Maduro lo que denominó un plan económico de emergencia, que presentó en Caracas. “No podemos estar como espectadores viendo cómo destruyen al país”. Precisó que no pretende hacerle el trabajo al Gobierno, al que acusó de proponerse “no hacer nada”, pero sí considera su deber presentar una opción “para salvar el país”.

La situación es de emergencia, definió el líder opositor. Aunque el Gobierno de Nicolás Maduro ha impedido durante meses que el Banco Central de Venezuela, bajo su control, publique los números de la inflación, Capriles estima que al cierre de junio el índice de precios al consumidor había crecido 74%, con lo que es probable que al finalizar 2015 el incremento sea de 200%. En Caracas, la capital y el mercado mejor abastecido del país, el índice de escasez escala hasta 60%. Siempre de acuerdo a Capriles, hacen falta tres salarios mínimos para cubrir el precio de una canasta básica de alimentación, mientras el poder adquisitivo del venezolano ha regresado a niveles de 1972.

Con ese diagnóstico de urgencia, Capriles presentó una propuesta que no es un programa económico, sino un plan “para lograr terminar el año”. Entre sus puntos básicos están el aumento general de 50% en los salarios, el cobro inmediato de la deuda petrolera a cargo de otros países de la región y la revisión de los convenios que se tienen con ellos, la implementación de un fondo para útiles escolares –de cara al inicio de las clases el próximo septiembre-, revertir la expropiación de casi 300 industrias, y la negociación de un posible intercambio de papeles como manera de mejorar los plazos del servicio de la deuda externa.

Aceptó que su propuesta corre el riesgo de resultar apenas simbólica ante un Gobierno al que achacó la responsabilidad por la crisis: “Aquí no hay una guerra económica, no hay un imperio, no hay colas porque el venezolano tenga mucho dinero; aquí lo que hay es gente en el poder que despilfarró el dinero del mayor ingreso petrolero del país (…) Llegamos a esta crisis porque los recursos que había en el país se los robaron para mantener el poder político”. Con todo, desafió al presiente Maduro a “tomar o dejar” su plan de acción.

Maduro había despachado el día anterior a Capriles como “un político en decadencia”, a propósito de las declaraciones que el dirigente opositor hiciera sobre las tensiones diplomáticas que recientemente se han incrementado entre Caracas y la vecina Guyana. “Me resbalan las estupideces que dice el señor Capriles”, dijo Maduro, dejando escaso margen para la aceptación de cualquier idea que parezca provenir de su contrincante en las elecciones presidenciales de abril de 2013.

Capriles se mostró cauto ante la eventualidad de desmontar el régimen de control de cambios que rige en Venezuela desde 2003, pero al mismo tiempo se dijo partidario de la unificación del tipo de cambio, pues el diferencial actual “ha sido el mayor antro de corrupción del país”.