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Los euroescépticos usan el ‘no’ griego para atacar a la UE

La ultraderecha se une a la izquierda para celebrar el golpe a la ortodoxia de la UE

Marine Le Pen, la semana pasada.
Marine Le Pen, la semana pasada. AFP

Los partidos anticrisis —principalmente los euroescépticos— se han aferrado al resultado del referéndum griego para legitimar sus postulados. Con lecturas que van mucho más allá de lo que planteaba la confusa pregunta griega, el Frente Nacional francés, el británico UKIP y el holandés Partido por la Libertad, entre otros, se han unido a la izquierda minoritaria en la celebración del no griego. El rechazo a las medidas de austeridad supone, en palabras de la ultraderechista francesa Marine Le Pen, “una victoria sobre la oligarquía de la UE”.

El oxi griego se ha prestado en toda Europa a las más diversas interpretaciones. Formaciones en las antípodas de Syriza han respaldado los resultados en Atenas para cuestionar el proyecto europeo. Una de las más elocuentes ha sido Marine Le Pen. “Tras este grito democrático de Grecia, hay que exigir que el Banco Central Europeo ponga fin a su comportamiento de abuso de poder y que deje de ahogar a Grecia privándola de liquidez”, aseguró la líder del Frente Nacional. Le Pen, la candidata más votada en Francia en las últimas elecciones europeas, pidió una vuelta a las monedas nacionales.

Otro dirigente feroz con la política europea —y, como Le Pen, diputado en la Eurocámara—, Nigel Farage, fue más lejos al vaticinar que “el proyecto de la UE está muriendo”. El líder del ultranacionalista británico UKIP añadió: “Es fantástico ver el coraje de los griegos ante el acoso político y económico de Bruselas”.

Críticas a Dijsselbloem

Algunos de estos mensajes son casi idénticos a los que provienen de los partidos a la izquierda de los socialdemócratas. Formaciones como Podemos e IU en España y Los Verdes a escala europea han aplaudido la negativa griega a aceptar más medidas de austeridad, pero sin dar la espalda al proyecto comunitario.

Desde la izquierda holandesa se escucharon ayer voces críticas con la figura del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, ministro de Finanzas socialdemócrata de ese país. El Partido Socialista de los Países Bajos, opuesto a la coalición gubernamental de liberales y socialdemócratas, descalificó las políticas de Dijsselbloem en Grecia por “malas desde el punto de vista económico y socialmente irresponsables”, precisó Emile Roemer, líder de ese partido, que pidió la dimisión del jefe del Eurogrupo.

Abiertamente a favor de que Grecia abandone el euro se mostró el populista holandés Geert Wilders. “El no griego debe llevar a una salida rápida de Grecia de la zona euro, cuanto antes mejor; hoy es el inicio del desmantelamiento de la zona euro”, vaticinó el presidente del Partido por la Libertad, contrario a la inmigración y a la integración europea.

Los expertos alertan del peso creciente que cobra el populismo en Europa, camuflado en diferentes siglas. “El populismo tiene una tendencia muy peligrosa hacia el autoritarismo, como se ve en Hungría. Hay una tendencia hacia políticas antiliberales, no solo en Grecia sino en toda la UE”, analiza el politólogo griego experto en populismos Takis Pappas.