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Polonia busca en los conservadores la receta contra la desigualdad

La sorprendente victoria de Ley y Justicia amenaza al Gobierno liberal en las legislativas

Andrzej Duda con su mujer e hija tras la victoria.
Andrzej Duda con su mujer e hija tras la victoria. Bloomberg

En la segunda vuelta de las elecciones de ayer los polacos elegían entre dos conservadores, católicos y partidarios de la mano dura con Rusia. Ésas son las similitudes. Las diferencias resultan infinitas. Bronislaw Komoroskiw (62 años), presidente desde 2010, representaba a Plataforma Cívica (PO), liberal en lo económico y europeísta. Andrzej Duda (43) era el candidato de Ley y Justicia (PiS), partido ultranacionalista y eurófobo. La victoria del conservador Duda, que para ser oficial tendrá que esperar a los resultados definitivos de esta noche o mañana (el conteo definitivo es manual) se presenta como un punto crítico a partir del que puede cambiar la política polaca.

A final de año Polonia celebrará unas elecciones legislativas muy reñidas. La Plataforma Cívica lleva en el poder dos legislaturas, no pierde unos comicios desde 2005 y bajo su mandato el país ha crecido por encima del 3% anual (el 25% desde 2008) y ha asumido un papel muy influyente en el seno de los Veintiocho. Pero este éxito europeo ha sido precisamente la causa de los mayores problemas del partido gubernamental. El año pasado Donald Tusk dejó su puesto de primer ministro para trasladarse a Europa como presidente del Consejo Europeo. Su sucesora, Ewa Kopacz, no ha conseguido suscitar la confianza de los polacos como su antecesor, molestos por la mala distribución de las riquezas derivadas del boom económico.

Esta creciente percepción de desigualdad ha sido el argumento para la victoria de Duda. Hasta la primera vuelta Komorowski era el claro favorito. Sólido y popular, centró su campaña en la política exterior y las tensiones con Rusia tras la crisis de Ucrania. Sin embargo, Duda ha explotado el elemento social. El principal punto de su programa era revertir el atraso de la jubilación, que el PO había llevado hasta los 67. El apoyo a la familia tradicional también fue clave en el programa del PiS. Esta idea tenía una doble vertiente: por un lado encerraba una propuesta de recatolización de la sociedad (con la carga de hostilidad que esto encierra a las políticas seglares de la UE) y por otro era un ataque contra la precarización que impide que los jóvenes del país se independicen y tengan hijos. La natalidad polaca ha pasado de ser de las más altas a las más bajas de la UE, y los contratos basura se han consolidado como la principal forma de acceso al trabajo de los jóvenes.

La victoria de Duda ha resultado una sorpresa. Pocos analistas detectaron que el descontento social fuera tan intenso, y las expectativas ahora parecen imprevisibles, sobre todo con unas elecciones previstas para finales de año. “El país ha llegado a un punto de estabilidad institucional en el que el resultado de unas elecciones no puede tener influencia sobre sus buenos resultados económicos”, explicaba hace dos semanas a EL PAÍS Jan Krzysztof Bielecki, ex primer ministro y cabeza del consejo del Instituto Polaco de Relaciones Internacionales. Sin embargo, ahora se abre un periodo de inestabilidad, y los mercados ya lo apuntaron hoy con pequeñas bajadas.

Duda no sólo plantea una contrarreforma laboral. También que el Estado retome el control de los bancos o subir los impuestos sobre empresas extranjeras, como las cadenas de supermercados. Otro punto fundamental de su programa es el veto al euro, que la mayoría de polacos rechaza de plano por el perjuicio para su poder adquisitivo que temen.

Ninguna de esas propuestas está al alcance de los poderes presidenciales, pero su popularización sí puede marcar la campaña de las legislativas. “Los que me han votado a mí han votado por el cambio”, clamó ayer Duda en Varsovia. “Unidos podemos cambiar nuestro país”

Komorowski, mientras, intentó calmar a sus seguidores sobre las perspectivas. “Hemos pasado pruebas más duras”, aseguró: “Ahora debemos convertir este fracaso en un éxito. Venceremos”.

Donde sí tiene mucho que decir como presidente Duda es en las relaciones internacionales. Mientras el PO ha apostado por el multilateralismo y las buenas relaciones con Alemania, el PiS es partidario de una posición polaca más firme y menos dependiente del consenso europeo. En lugar de las relaciones con Alemania y Francia, se espera que privilegie los lazos regionales con Lituania y Ucrania, como argumentaba el analista Radoslaw Markowski en el New York Times. Aunque Komorowski ha sido muy duro con Rusia y su implicación en la guerra Ucrania, la postura de Duda está mucho más desnuda de matices y apuesta por el pulso directo. Un portavoz del Kremlin ha asegurado que el presidente Vladímir Putin telefoneó hoy a Duda y le felicitó por los resultados, deseando una próspera colaboración entre Polonia y Rusia.