Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La guerra de Irak persigue a Jeb Bush

La intervención militar condiciona, doce años después, el debate político en EE UU

Jeb Bush, el jueves en Arizona.
Jeb Bush, el jueves en Arizona. REUTERS

La pregunta fue directa y Jeb Bush contestó al instante. “En el asunto de Irak (...), sabiendo lo que sabemos ahora, ¿habría autorizado la invasión?”, le interpeló la presentadora de Fox News Megyn Kelly. “Sí, la habría autorizado”, contestó el exgobernador de Florida y hermano del expresidente George W., que en 2003 autorizó la intervención militar estadounidense en Irak por la supuesta existencia de armas de destrucción masiva, que nunca aparecieron.

La entrevista a Jeb Bush, posible candidato republicano a las elecciones presidenciales de 2016, se emitió la noche del lunes. La polémica tardó poco en estallar. Bush se mostró superado.

El martes, interpelado por su respuesta, esgrimió que había entendido mal la pregunta de Kelly pero de nuevo evitó responder. El miércoles, alegó que sería irrespetuoso hacia los familiares de soldados fallecidos entrar a debatir cuestiones hipotéticas. Pero el jueves, cuando sus titubeos se habían convertido en munición para sus rivales republicanos para la nominación, Bush rectificó: “Sabiendo lo que sabemos ahora [...] yo no habría ido a Irak”, afirmó.

Jeb Bush pasa en pocos días de decir que sigue apoyando la invasión de Irak a asegurar que no habría impulsado la guerra

La polémica revela dos hechos. De un lado, el difícil juego de equilibrios que afronta Bush para marcar un perfil propio respecto a su padre y hermano expresidentes, pero manteniendo cierta lealtad hacia sus decisiones. Y del otro, que, doce años después de su inicio, la guerra de Irak se mantiene viva en el debate político en EE UU y puede colarse en la campaña electoral de 2016, como ya sucedió en la de 2008.

Entonces, el apoyo de Hillary Clinton, durante su etapa de senadora, a la intervención militar fue uno de los motivos de su derrota ante Barack Obama, que se había opuesto a la guerra, en la candidatura del Partido Demócrata a las presidenciales. En la campaña, Clinton evitó desdecirse de su voto a favor de la guerra. Sí lo hizo en 2014 en su libro de memorias: “Creí haber actuado de buena fe y haber tomado la decisión acertada con la información que tenía. Y no estaba sola en equivocarme. Pero aún así me equivoqué”.

Difícilmente, su apoyo a la guerra de Irak será un problema para Clinton en su segundo intento de llegar a la presidencia. Por ahora, no hay ningún rival demócrata que le haga sombra en la campaña de las elecciones de 2016 y la guerra de Irak queda más lejos que en 2008.

Bush afronta un difícil juego de equilibrios para marcar un perfil propio respecto a su padre y hermano expresidentes, pero manteniendo cierta lealtad

Tras las palabras de Jeb Bush, varios aspirantes a la candidatura republicana consideraron un error la invasión de Irak y arremetieron contra la sombra familiar del exgobernador de Florida. “Es un problema real si no puede articular qué habría hecho diferente”, dijo el senador Rand Paul.

“Quiero a mi hermano y a mi padre. Admiro su servicio a la nación y las decisiones difíciles que tuvieron que tomar. Pero yo soy mi propio hombre. Y mis opiniones están condicionadas por mi propio pensamiento y mis propias experiencias”, adujo en febrero Jeb Bush en su primera reflexión pública sobre el legado presidencial de su familia.

Pero su posición dubitativa respecto a Irak evidencia la dificultad de convertir esa promesa en hechos sin hacer grandes reproches a su padre y hermano ni renunciar a las ventajas que puede otorgarle su apellido.

El miércoles, al terminar un debate en Nevada en que Bush había acusado a Obama del auge de los yihadistas del Estado Islámico (EI, o ISIS según el acrónimo utilizado en EE UU para designar al grupo) en Irak y Siria, una estudiante de 19 años se acercó al exgobernador y le espetó: “Su hermano creó el ISIS”.