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Las purgas de Kim Jong-un: 70 altos funcionarios ejecutados en tres años

Hasta abril, el líder norcoreano ha ordenado la muerte de 15 altos cargos

Kim Jong Un, Corea del Norte
Kim Jong Un, en una imagen sin fecha difundida por periódico norcoreano. EFE

La ejecución del ministro de Defensa norcoreano, Hyon Yong Chol, de la que informaron los servicios de inteligencia surcoreanos, es la última en una lista que ya empieza a ser larga. Según Seúl, para afirmarse en el poder, Kim Jong-un, el líder del vecino del norte, ha ordenado la muerte de cerca de 70 altos funcionarios en los poco más de tres años que lleva al frente de su país: 17 en 2012, 10 en 2013 y 41 en 2014. A finales de abril, la cifra para lo que va de año ya llegaba a los 15.

El caso más sonado ha sido el de su tío Jang Song Thaek, otrora vicepresidente de la Comisión Militar Central y número dos del régimen, purgado y ejecutado en 2013 junto con un grupo de funcionarios que le eran leales. Las acusaciones contra él le tachaban de culpable de “faccionalismo” y de “delitos para perjudicar la economía”. Aparentemente, Jang era partidario de una transición económica que siguiera el modelo chino.

El puesto de jefe militar es quizá uno de los más peligrosos en el régimen norcoreano. Desde su llegada al poder como el heredero de su padre, Kim Jong Il, y de su abuelo, Kim Il Sung, el joven Kim ha relevado en cuatro ocasiones a su jefe de Estado Mayor.

En el caso de Hyon Yong Chol, se trataba de un funcionario poco conocido, que resultó ascendido de modo simultáneo con el nombramiento de Kim como líder supremo del país tras los funerales por Kim Jong Il el 28 de diciembre de 2011. Según los servicios secretos, fue ejecutado de un cañonazo al poco de regresar de Moscú el mes pasado, por incumplir órdenes y por “quedarse dormido” en un evento al que asistía Kim Jong-un. Siempre según los servicios secretos surcoreanos —en el opaco régimen de Pyongyang es imposible verificar estas informaciones—, en la purga que se lo ha llevado a él ha caído también el arquitecto del sistema de nuevas infraestructuras norcoreanas, Ma Won Chun, antiguo responsable de los gastos del régimen como director del departamento de Finanzas del Partido de los Trabajadores.

Según lo filtrado por los servicios secretos, entre los ejecutados este año se encuentran un alto cargo del departamento de Bosques, que criticó la política forestal del país, y un vicepresidente de la comisión de Planificación Estatal. Su delito, aparentemente, había sido oponerse a que se alterara el diseño de un proyecto de construcción de un edificio oficial dedicado a la ciencia y la tecnología para darle forma de flor y no redonda, como estaba previsto inicialmente.

Las purgas también han alcanzado al mundo de la cultura. Cuatro miembros de la Orquesta Unhasu, la más selecta del régimen, cayeron en desgracia y fueron ejecutados en marzo, incluido su director general, debido a un “escándalo”.

El catedrático de la universidad surcoreana de Kookmin y experto en Corea del Norte Andrei Lankov ha opinado, no obstante, que las purgas no revelan necesariamente problemas de inestabilidad en el régimen de Pyongyang. “Lo que se asume normalmente es que es malo para la estabilidad, pero no estoy tan seguro”, declaró a la agencia Reuters. A su juicio, Kim podría estar consolidando su base de poder y eliminando a gente que no ha demostrado su lealtad de modo suficiente.

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