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Un vídeo demuestra malos tratos policiales a inmigrantes en Calais

Una ONG envía la filmación al Defensor de Derechos para que investigue

Policías franceses utilizan métodos violentos de manera injustificada contra inmigrantes en Calais que intentan pasar a Inglaterra de forma ilegal. Las denuncias de malos tratos han sido negadas sistemáticamente por la policía y el Ministerio del Interior, pero esta vez un vídeo del colectivo Calais Migrant Solidarity muestra imágenes grabadas este mes en las que se observa a varios agentes dando patadas y puñetazos a inmigrantes o tirándolos a empujones al campo por encima del quitamiedos de una autopista.

Las escenas del vídeo han sido registradas en la zona donde filas de camiones esperan a diario para pasar los controles y cruzar a Inglaterra a través del canal de la Mancha. Las retenciones de los camiones son utilizadas por los inmigrantes para intentar introducirse en ellos y viajar ilegalmente al Reino Unido.

El Ministerio del Interior volvió a decir este martes que “no hay malos tratos” y que, si se ha producido “algún exceso aislado”, será castigado. Ludovic Hochart, sindicalista policial, ha declarado a La Voix du Nord que las imágenes son parciales y que está convencido de que, si se viera la escena completa, la actuación policial se contemplaría como “justificada”.

Los sindicatos policiales niegan abusos de los agentes y denuncian "provocaciones" de los inmigrantes

Para Gilles Debove, otro sindicalista, lo que el vídeo demuestra es que “los inmigrantes ya no tienen miedo de la policía”. Antes, explica, corrían en cuando veían a los agentes, pero ahora no se mueven. Otros sindicalistas de la policía llegan a hablar de “provocaciones permanentes” de los inmigrantes.

El vídeo ha sido enviado al Defensor de Derechos de Francia, Jacques Toubon, que ya investiga otras denuncias similares de ONGs. Un dirigente de la asociación Emaús Francia, que trabaja en la zona, afirma que los inmigrantes prefieren no presentar denuncias ante los tribunales “para no complicarse aún más la existencia”. Las que se han presentado, añade, “han sido siempre sobreseídas”.

En Calais, y sobre todo en localidades cercanas, hay ahora unos 2.000 inmigrantes. Muchos de ellos proceden de Italia, a donde llegaron tras cruzar el Mediterráneo desde la costa africana. Desde enero, la mayoría están alejados de la localidad después de un refuerzo policial en la ciudad, el desalojo en un campamento clandestino cerca del puerto y la construcción de una valla junto al muelle y un centro de acogida a cinco kilómetros de la localidad. En este centro, denominado Jules Ferry, se reparten a diario unas 700 comidas, pero solo se permite pernoctar a un centenar de mujeres y niños. Reino Unido y Francia firmaron hace meses un acuerdo para controlar conjuntamente la zona.