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Quito se sube al metrocable

La capital de Ecuador empieza a construir un sistema de transporte en teleférico

El metrocable de Medellín. Ampliar foto
El metrocable de Medellín.

La alcaldía de Quito está decidida a mejorar la movilización de los moradores de las laderas de la ciudad. Un sistema de transporte en teleférico, igual al que existe en Medellín desde 2004, empieza a construirse este mes. El sistema se llamará Quito Cables y la proyección del regidor, Mauricio Rodas, es que hasta que termine su mandato, en 2018, operen cuatro circuitos en la ciudad y se conecten al metro, que también estará listo en ese año. Los barrios de la Argelia (suroriente de la ciudad) y Pisulí (noroccidente) acogerán las primeras estaciones del sistema. Las obras arrancan justo cuando el alcalde Rodas cumple su primer año de funciones.

Tendrá una extensión de 28 kilómetros y movilizará a 150.000 personas

El ramal de la Argelia avanzará hasta Solanda y el de Pisulí llegará a La Ofelia. Ambos tramos estarán listos en el segundo semestre de 2016 y enseguida se iniciarán los trabajos para prolongar el servicio a otros sectores aledaños. Al mismo tiempo arrancará la construcción de las líneas que irán a los barrios altos del centro de la ciudad y a los valles de Quito. El alcalde asegura que habrá inicios y entregas de obras cada seis meses.

El sistema de cables tendrá una extensión de 28 kilómetros y movilizará a 150.000 personas al día, además de su potencial turístico. El proyecto será el primer eje transversal que atravesará la ciudad de este a oeste. “Se requería con urgencia un sistema este-oeste, pues el resto de ejes van de norte a sur”, señala el alcalde. Noel Blandon, el consultor francés que supervisó el metrocable en Medellín, está detrás del proyecto en Quito, y considera que el sistema es idóneo para la topografía de la ciudad, “llena de pendientes y quebradas”.

Quito Cables se vende como un puente de acercamiento para los barrios aislados de la urbe. El alcalde asegura que “se generará una transformación y regeneración urbana, mejorando los espacios públicos y dando una mayor autoestima a estas zonas”. Pero, aunque su intención es levantar obras icónicas en estos barrios, como la Biblioteca España en Medellín, todavía no da detalles de ninguna en concreto.

El presupuesto para el sistema de cables es de 550 millones de dólares, que se conseguirá a través de una alianza público-privada que se está negociando con los fabricantes de las cabinas. “La lógica de la alianza público-privada es atraer inversión privada para ahorrar recursos a la ciudad, pero el municipio mantendrá la rectoría del proyecto y el control en cuanto a los niveles de calidad y a las tarifas que se cobrarán”, dice Rodas, y añade que en la negociación se tiene que definir el modelo y el tiempo de operación, y si eventualmente el municipio tendría que aportar un subsidio o no a la tarifa.

Quito Cables se vende como un puente de acercamiento para los barrios aislados de la urbe

El adelanto de las obras, según el alcalde, es un ejemplo de que el proyecto es firme y que su administración no quiere perder tiempo. Pero los concejales de la oposición (miembros del partido de Gobierno, que perdió las elecciones en febrero de 2014) critican las prisas y niegan que haya un sustento técnico. “Esto está realizado al apuro, no se sabe ni qué empresa privada va a construir el metrocable, que no tiene sentido sin el metro. No hay un sistema integrado y los usuarios tendrán que pagar dos pasajes”, dijo Patricio Uvidia en la televisión pública.

El financiamiento del metro es lo siguiente en la agenda del regidor. Su costo será de 2.000 millones de dólares, de los que el Gobierno central aportará 750. El resto se financiará a través de créditos con los organismos multilaterales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Europeo de Inversiones y la Corporación Andina de Fomento.