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Jean-Marie Le Pen, suspendido de militancia por comentarios filonazis

Marine Le Pen cierra su guerra contra su padre y fundador del Frente Nacional, de 86 años

Jean-Marie le Pen, este lunes en Nanterre.
Jean-Marie le Pen, este lunes en Nanterre. AP

El ultraderechista Frente Nacional ha cerrado este lunes un importante capítulo de su historia. Jean-Marie Le Pen, de 86 años, su fundador y presidente de honor, ha sido humillado por su propia hija, la heredera y ahora reforzada líder del partido ultraderechista francés, Marine Le Pen. La cúpula de la formación xenófoba ha decidido suspender de militancia al anciano dirigente tras las declaraciones filonazis de Jean-Marie del mes pasado, cuando dijo que las cámaras de gas para exterminar a los judíos en la II Guerra Mundial eran “un detalle” de la historia. Aunque idénticas a las que ha pronunciado reiteradamente a lo largo de toda su vida, Marine las ha utilizado esta vez para culminar el parricidio político que perseguía desde hace meses.

El comité ejecutivo del FN, máximo órgano del partido entre congresos, ha anunciado su decisión de eliminar de sus estatutos la figura de presidente de honor de la formación, un gesto aún más degradante para Jean-Marie. La propuesta será sometida a la militancia en un congreso extraordinario que se celebrará en los próximos tres meses. Mientras, la suspensión de militancia ya es un hecho, aunque también será sometida a la aprobación de la asamblea. El comunicado del comité ejecutivo, reunido bajo formato “disciplinario”, ni siquiera cita el nombre de su fundador.

El viejo ultraderechista calificó una vez más de "detalle de la historia" la existencia de las cámaras de gas

El viejo dirigente, que se siente "traicionado", ha calificado de "felonía" lo ocurrido. "Me da vergüenza que la presidenta del FN lleve mi apellido", ha declarado a Europe 1 nada más conocer el castigo. Jean-Marie, que dice "repudiar" a su hija, opina que los militantes estarán "indignados". Horas antes, había dicho que se veía “desautorizado”, pero también dejó claro que no desaparecerá de la escena política. Continuará como eurodiputado y consejero regional y seguirá difundiendo sus opiniones políticas, aunque a partir de ahora, precisó, “a título individual”. Aseguró que su despacho sigue estando en la sede del FN y que continuará yendo allí, salvo que se lo impidan. Así será, puesto que ahora no es militante de la formación.

El castigo a Jean-Marie, que fundó el partido en 1972, ha sido finalmente de mayor contundencia que la prevista. Se ha fraguado en las reuniones que han mantenido este lunes los comités político y ejecutivo de la formación. Como presidente de honor, Jean-Marie formaba parte de las dos. Acudió a la primera —“a mi edad, no puedo cambiar”, ya advirtió a la entrada—, pero no a la segunda, por considerar que su presencia ante un tribunal de disciplina era “contraria a la dignidad” de su papel en el partido.

Al término de su reunión, el comité político, compuesto por 44 dirigentes, señaló en un comunicado que “desaprueba” las últimas declaraciones filonazis de Jean-Marie y que vigilará para que nada pueda desviar el objetivo del FN y de Marine “de conquistar el poder”. Es esa aspiración, la conquista del poder, la que ha marcado la diferencia entre padre e hija, que intenta alejarse de los orígenes fascistoides del partido para ampliar su electorado. Los éxitos en los últimos comicios le avalan. En las europeas del año pasado, el FN fue la fuerza más votada en Francia.

El primer ministro, Manuel Valls, ha afirmado que el partido “no ha cambiado nada”. A padre e hija, ha añadido, solo les separa “la estrategia electoral”, pero el fondo es el mismo: las ideas “antisemitas, xenófobas y racistas”.

La decisión del comité ejecutivo del FN, integrado por nueve personas, pone fin a la prolongada guerra larvada entre padre e hija iniciada en 2011, cuando Marine se convirtió en presidenta del partido y Jean-Marie en presidente de honor. La excusa para arrinconar definitivamente al recalcitrante Jean-Marie han sido unas habituales declaraciones antisemitas suyas que fueron difundidas a comienzos de abril en el semanario ultraderechista Rivarol.

Una vez más, calificó de “detalle de la historia” las cámaras de gas para exterminar a los judíos en la II Guerra Mundial, y añadió que él nunca ha considerado “traidor” al mariscal Philippe Petain, el dirigente francés colaborador de los nazis durante la ocupación. Añadió que en el FN hay muchísimos “ardientes petainistas”.

Esta vez, Marine utilizó las palabras de su padre para zanjar su batalla familiar y política. En un comunicado, aseguró que su progenitor había entrado “en una espiral de tierra quemada y de suicidio político” y puso en marcha la maquinaria disciplinaria del partido.

Bajo la amenaza de sanciones y presionado por la cúpula, el viejo líder retiró su candidatura a las próximas elecciones regionales en Provence-Alpes-Côte d´Azur (PACA) y, unos días después, Marine vetó su anual intervención en el homenaje del 1 de mayo a Juana de Arco.

El forzado alejamiento de Jean-Marie de la primera línea del FN marca el fin de una época en el partido ultraderechista. Su venganza deparará nuevas batallas en un partido en el que hasta ahora no ha existido la separación entre política y peleas familiares.

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