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California avanza en la obligación de vacunar tras el brote de Disneyland

Tras la peor crisis de sarampión en este siglo, una nueva ley dispara la tensión en el el debate sobre las excepciones a la inmunización

Una madre que se opone a las vacunas sostiene un cartel contra la nueva ley, el miércoles en el Senado de Sacramento. Ampliar foto
Una madre que se opone a las vacunas sostiene un cartel contra la nueva ley, el miércoles en el Senado de Sacramento. AP

Un comité del Senado de California aprobó este miércoles por la mañana una ley para limitar en buena medida las razones por las que una familia puede decidir no vacunar a los niños. La ley es consecuencia del brote de sarampión con origen en Disneyland, al sur de Los Ángeles, que llegó a contagiar a más de 100 personas en varios estados del oeste, la mayoría de ellas no vacunadas. El brote fue declarado terminado oficialmente la semana pasada. La tramitación de la ley ha puesto en evidencia la tensión a la que está llegando el debate en un tema tan personal, hasta el punto de que uno de los senadores miembros del comité que ha votado esta mañana declaró haber recibido amenazas de muerte el pasado viernes.

Los autores de la nueva ley han llegado a recibir amenazas de muerte

Según documentaron las autoridades sanitarias de California, un turista enfermo de sarampión visitó el parque Disneyland en Anaheim entre el 15 y el 20 de diciembre de 2014. El sarampión es una enfermedad muy contagiosa. En dos meses, el número de casos había superado el centenar repartidos por 14 estados y México. Casi una veintena eran niños menores de cuatro años. Lo sorprendente no es que haya contagios, sino propagación tan agresiva del virus. Esto fue atribuido directamente al creciente número de personas sin vacunar de la triple vírica en el Estado de California. Se trató de la peor crisis de sarampión en 15 años, desde que la enfermedad se considera erradicada en Estados Unidos y el debate sobre las vacunas llegó hasta Washington. La prudencia en las declaraciones de Barack Obama o algunos posibles candidatos presidenciales puso en evidencia que se trata de un tema muy delicado en lo que afecta a la libertad personal. El brote fue dado por terminado oficialmente por el Departamento de Salud el pasado viernes.

Una madre sale llorando de la sesión parlamentaria, con su hijo de nueve meses. ampliar foto
Una madre sale llorando de la sesión parlamentaria, con su hijo de nueve meses. AP

La crisis llevó al senador Richard Pan, de Sacramento, a presentar un proyecto de ley para eliminar la mayoría de las razones por la que una familia puede pedir la exención de vacunación. Pan es pediatra de profesión. Es el primer intento serio en años de limitar el coladero de la excepción por motivos de creencias personales, lo que en la práctica hace voluntaria la vacunación. La nueva ley elimina esta posibilidad y hace obligatorias las vacunas para escolarizar a un niño. Solo se permitirán excepciones médicas, pero no más "creencias personales". El niño que no esté vacunado tendrá que recibir educación en su casa. California, el estado más poblado de EE UU, se suma así a otros 29 estados donde no existe tal concepto para eludir las vacunas.

La ley ha despertado la cara más amarga del debate sobre las vacunas. Padres de uno y otro signo han comparecido ante el comité de Educación del Senado estatal con dramáticos testimonios a favor y en contra. La ley debía votarse el pasado miércoles, pero la votación fue retrasada cuando los padres antivacunas advirtieron al comité de que privar a los niños de ciertos tipos de educación podría ser inconstitucional. Fue suficiente para crear dudas que obligaron a suspender la votación porque los proponentes no estaban seguros de tener los votos.

Oposición

Estos son algunos de los principales motivos de oposición a las vacunas:

- Religiosos. Si Dios manda una enfermedad, no se debe impedir su voluntad.

- Naturalistas. Es mejor que el niño se inmunice al pasar la enfermedad, no con fármacos con riesgo de complicaciones.

- Miedo. Un estudio refutado -pero aún muy popular- asocia las vacunas al autismo.

- Confianza. Las enfermedades contra las que se vacuna casi han desaparecido.

Han sido días de tensión desde entonces. El viernes, la oficina del senador Ben Allen, de Santa Mónica, coautor de la legislación, aseguró que había recibido una amenaza de muerte. Al senador Pan se le ha reforzado la seguridad, después de múltiples amenazas en las redes sociales que lo califican de nazi. Pan denunció que su oficina recibía ataques coordinados de llamadas telefónicas automáticas para bloquear las líneas de teléfono a modo de intimidación. En estos días, los periódicos más influyentes de California han entrado en el debate con editoriales pidiendo la aprobación de la ley.

Finalmente, Pan ha elaborado una enmienda que permitirá a los niños no vacunados acudir a escuelas caseras comunitarias, no solo en su propia casa. Los autores de la ley se muestran a favor también de aceptar de alguna manera las razones religiosas. Los cambios han sido suficientes para ganar una primera votación 7 a 2 en la comisión. La ley tiene aún que pasar por los comités de Sanidad y Justicia.

Los expertos consideran que una población está protegida en su totalidad cuando las personas no vacunadas no superan el 8%. En esta situación, las personas que no pueden recibir la vacuna, como menores de dos años, mayores que nunca se vacunaron (no se generalizó hasta los años sesenta) o personas con otras patologías, están protegidas por lo que se llama vacunación de grupo. Es decir, hay tanta gente vacunada a su alrededor que la posibilidad de que entren en contacto con el virus es ínfima. En algunas zonas de California, sin embargo, especialmente en comunidades ricas de la costa como Santa Mónica o el condado de Orange, los no vacunados pueden llegar al 14%.

De los 147 casos de sarampión que han llegado a registrarse desde diciembre, no ha habido ninguna muerte. Sin embargo, los médicos advierten de que es una enfermedad que puede tener graves consecuencias. En niños pequeños, puede resultar en neumonía, daños cerebrales permanentes o sordera. En 2013, murieron 145.700 personas en todo el mundo por sarampión.

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