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Un gobernador iraquí informa de la muerte del ‘número dos’ de Sadam

Varios coches bomba causan una treintena de muertos en Bagdad y Erbil

Al Duri saluda en una ceremonia en Bagdad, en diciembre de 2002.
Al Duri saluda en una ceremonia en Bagdad, en diciembre de 2002. AP

El gobernador de la provincia iraquí de Saladino ha anunciado este viernes la muerte de Izzat Ibrahim al Duri, el que fuera número dos de Sadam Husein y único alto cargo de su régimen que aún estaba en búsqueda y captura. A falta de que las pruebas de ADN confirmen su identidad, la noticia serviría para animar a las fuerzas de seguridad que ven como el Estado Islámico (EI) responde a sus avances con nuevas ofensivas. Tras su desalojo de Tikrit el mes pasado, ahora vuelve a atacar la refinería de Baiji, la ciudad de Ramadi y, esta noche, Bagdad y Erbil con varios coches bomba que han dejado una treintena de muertos.

Los dos atentados que han sacudido casi de forma simultánea los barrios de Hay al Amel, al suroeste de la capital iraquí, y Al Habibiya, al este, han matado a 27 personas, según fuentes hospitalarias citadas por las agencias de noticias. Horas antes, otro coche bomba causaba tres muertos al estallar en las cercanías del Consulado de EE UU en Erbil, la capital del Kurdistán. La portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Marie Harf, confirmó el incidente, pero dijo que ninguno de sus empleados había resultado herido. El EI se responsabilizó de este último ataque y todo parece indicar que también esté detrás de los otros dos.

“Las fuerzas de seguridad han matado al antiguo vicepresidente y uno de los jefes del Partido Baaz, Izzat al Duri, durante una operación cerca de los campos petroleros de Alas, en Tikrit”, había anunciado poco antes Raed al Jabburi, gobernador de Saladino, a la cadena de televisión panárabe Al Arabiya.

No es la primera vez que se da por muerto al temible pelirrojo que, a diferencia de Sadam, logró eludir al Ejército estadounidense (que le representó como rey de bastos en su ominosa baraja) y organizar un grupo de resistencia a la ocupación. De ahí que los observadores expresen cautela hasta que no lleguen los resultados del ADN. Un portavoz del disuelto Baaz se apresuró a negar que las imágenes difundidas por Al Arabiya correspondieran a Al Duri, y fuentes de los servicios secretos citadas por Reuters también manifestaron dudas.

El gobernador de Saladino, que calificó a Al Duri de “cerebro del Estado Islámico en Irak”, aseguró que su muerte era un golpe para ese grupo. Aunque su organización, el oscuro Ejército de la Orden de Naqshbandi, contribuyó a que el EI pudiera tomar el norte del país el verano pasado, después ha quedado marginado. No obstante, para la alianza de militares y milicias que combaten a los extremistas se trata de un hecho alentador en un momento en que su lucha está perdiendo empuje tras el esfuerzo para liberar Tikrit.

Militantes del EI lograron penetrar el jueves en el recinto de la refinería de Baiji, la mayor de Irak, de la que fueron desalojados el pasado noviembre y que llevaban varios días atacando. Desde el inicio de su ofensiva hace ya casi un año, el califato ha tratado de controlar refinerías y otras instalaciones petroleras tanto en Irak como en Siria para financiar sus actividades y poder abastecer de combustible a la población bajo su férula, estimada en ocho millones de personas. De acuerdo con fuentes militares citadas por Reuters, los facinerosos lograron hacerse con el control de varios edificios secundarios y depósitos, pero no con las principales infraestructuras.

“La refinería no está en peligro por ahora”, manifestó el jefe del Estado Mayor norteamericano, el general Martin Dempsey, quien sin embargo expresó su preocupación por que los extremistas hubieran logrado superar el perímetro exterior y estuvieran dentro del recinto. Las imágenes que los simpatizantes del EI difunden en las redes sociales parecen indicar otra cosa, pero no es posible comprobar si son actuales o corresponden a su ocupación en el otoño de 2014.

El primer ministro iraquí, Haider al Abadi, atribuyó las escaramuzas a su viaje a EE UU. “Quieren enviar el mensaje de que a pesar de todo el apoyo que está recibiendo Irak, pueden causar daño”, declaró. Antes de su viaje, el Gobierno había anunciado una nueva ofensiva para recapturar Al Anbar, tras el éxito de Tikrit; pero las magras fuerzas regulares no cuentan aquí con el mismo nivel de apoyo de las milicias chiíes y han encontrado una inesperada resistencia en Ramadi, la capital provincial, donde el EI capturó varios barrios el miércoles provocando la huida de cientos de familias.

Sohaib al Rawi, el gobernador de Al Anbar, de población casi exclusivamente suní, aseguró en la televisión estatal que “todos los hijos de Irak” eran bienvenidos para liberar la provincia del EI, un claro llamamiento a los paramilitares chiíes. Esos grupos han sido clave para frenar el avance de los insurgentes después de que el Ejército se desintegrara el pasado verano. Sin embargo, algunas tribus de Al Anbar habían expresado sus reservas a su implicación.

Ramadi ha estado bajo una gran presión desde finales de 2013, cuando el EI empezó a controlar parte de la provincia y antes de que avanzara sobre Mosul. Su caída en manos del EI supondría un golpe tanto estratégico como psicológico para la población local, que se siente abandonada por el Gobierno central y cuyos líderes han estado pidiendo ayuda a Al Abadi tanto para la ciudad como para la provincia.