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La justicia libera al serbio Hadzic para que se someta a quimioterapia

Está acusado de la masacre de 264 enfermos y refugiados en el hospital de Vukovar

Goran Hadzic, en una comparecencia ante el tribunal que le juzga, en julio de 2011.
Goran Hadzic, en una comparecencia ante el tribunal que le juzga, en julio de 2011. AFP

Goran Hadzic, antiguo líder de los separatistas serbios de Croacia y último fugitivo de la guerra de los Balcanes, podrá regresar a su tierra temporalmente aunque no haya concluido el juicio en su contra ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY). Hadzic está acusado, entre otros, de la masacre de 264 enfermos y refugiados recogidos en el hospital de Vukovar, al este de Croacia. Aquejado de un cáncer avanzado, la Sala de Apelación del Tribunal ha decidido que puede ser sometido a quimioterapia en Serbia.

El permiso es por motivos humanitarios, ya que los jueces consideran que su estado general mejorará si permanece con su familia. Si bien está obligado a regresar en mayo, la fiscalía se oponía al traslado. Sobre todo después de que otro preso célebre, el ultranacioalista serbio Vojislav Seselj -asimismo enfermo de cáncer- retornara a Belgrado en condiciones parecidas. Seselj debe responder de crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos en Bosnia y Croacia, pero no piensa volver a La Haya, sede del TPIY. El Gobierno serbio asegura que no puede hacer nada, “porque el Tribunal no acordó con el Ejecutivo los términos del retorno”.

Los requisitos estipulados para el permiso de Hadzic incluyen la entrega del pasaporte en el ministerio serbio de Interior, y visitas diarias a su domicilio por parte de la policía. A su vez, él deberá evitar ponerse en contacto con víctimas y testigos de los crímenes por los que debe responder. Tampoco podrá acudir a la prensa. El pasado noviembre, los médicos que le atienden en la cárcel de la ONU en Holanda pronosticaron que le quedaba un año de vida. Hasta la fecha, todos sus intentos de regresar a Serbia habían sido denegados. Los fiscales sostienen que el equipo médico local está preparado para cuidarle y no querían retrasar el juicio. Cuando le diagnosticaron el enfermedad, la acusación había concluido su turno y Hadzic acababa de abrir su defensa.

Detenido en 2011 en las montañas de Fruska Gora, al norte de Belgrado, llevaba siete años oculto. Le localizaron cuando trataba de vender un cuadro robado y firmado por el artista italiano Amadeo Modigliani. La tela era auténtica y pretendía conseguir fondos para prolongar su escapada de la justicia. La fiscalía le acusa de “haber perseguido, torturado, deportado y asesinado a civiles croatas, y otros no serbios, de Croacia”. Su intención, según el pliego de cargos, era “expulsar al resto de etnias de un tercio del territorio croata”. Para ello, “formó una empresa criminal” con sus aliados.