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Estados Unidos acepta retrasar la salida de tropas de Afganistán

Citando flexibilidad, la Casa Blanca dejará los 9.800 hombres y no reducirá el contingente a 5.500 como estaba previsto

Barack Obama y Ashraf Ghani.
Barack Obama y Ashraf Ghani. AP

Estados Unidos mantendrá el actual nivel de tropas en Afganistán de 9.800 militares hasta final de año en lugar de reducir ese número a 5.500 como estaba previsto, según ha anunciado el presidente Barack Obama en rueda de prensa conjunta con el presidente afgano, Ashraf Ghani. “Siguiendo la petición del presidente Ghani de que seamos más flexibles en la retirada de tropas, Estados Unidos mantendrá el actual número de soldados”, declaró Obama en la Casa Blanca.

“Esta flexibilidad refleja la revitalización de nuestra relación con Afganistán”, dijo Obama hablando directamente a Ghani. “América continuará siendo su socio para avanzar en los derechos de todos los afganos, incluidas mujeres y niñas”, matizó Obama.

En una buena sintonía que distaba mucho de las tensas relaciones mantenidas entre Obama y el anterior presidente afgano, Hamid Karzai, ambos mandatarios se dispensaron hoy martes elogios y Ghani manifestó su deseo de rendir homenaje a las tropas estadounidenses que han sacrificado su vida por Afganistán. “También me gustaría mostrar mi agradecimiento al contribuyente estadounidense”, declaró Ghani, buen conocedor de la idiosincracia americana, ya sea como ex alumno de la universidad americana en Beirut, como estudiante en la universidad neoyorquina de Columbia o funcionario del Banco Mundial en Washington.

“La fecha para una retirada que deje a las fuerzas en una mera presencia en la embajada, lo que supondría la normalización de nuestra presencia en Afganistán, sigue siendo para final de 2016”, dijo Obama en la rueda de prensa conjunta. “Eso no ha cambiado”, insistió el mandatario, “la transición para dejar de ser fuerzas de combate se mantiene igual”, enfatizó el presidente.

Miembros de la Administración Obama ya habían sugerido que el presidente estaría de acuerdo con ralentizar la salida de tropas

El anuncio no fue una sorpresa, pues miembros de la Administración Obama ya habían sugerido en los días anteriores a la visita de Ghani que el presidente norteamericano estaría de acuerdo con ralentizar la salida de tropas. “Esta visita es una oportunidad para comenzar un nuevo capítulo en la colaboración entre nuestras dos naciones. Hemos acordado mantener nuestra cooperación en seguridad ya que Afganistán sigue siendo un lugar muy peligroso”, explicó Obama. El presidente de EE UU se ha comprometido a retirar todas las tropas excepto un número de 1.000 hombres para cuando abandone el cargo, que será en enero de 2017.

Cierto es que la visita de Ghani tenía como objetivo fundamental volver a Kabul con la garantía de que habría una extensión temporal en el aspecto militar pero también estaba diseñada para que el nuevo presidente de Afganistán reparase la imagen de este último país como una nación corrupta que ha dado por hecha la ayuda de EE UU en los últimos 10 años. No en vano Ghani repitió una y otra vez el mismo agradecimiento a las tropas y al ciudadano norteamericano que con sus impuestos mantiene el Ejército de EE UU.

Obama argumentó en su defensa para mantener el nivel de tropas que lo hace “en parte para no tener que volver”. “De esa manera no tenemos que responder en una emergencia por habernos ido antes de tiempo”.

La visita estaba diseñada para que Ghani reparase la imagen de Afganistán como una nación corrupta

La visita del presidente Ghani es la primera a Estados Unidos desde que llegó al poder a mediados del año pasado y ha tenido como telón de fondo la que en el pasado fue considerada por Obama como “una guerra necesaria”.

Poco antes de que Obama y Ghani comparecieran ante la prensa, un grupo de antiguos embajadores norteamericanos en Afganistán y ex altos cargos de esta y la anterior administración de George W. Bush se refirieron a esa guerra necesaria al publicar una carta abierta al presidente de EE UU en la que le pedían que reconsiderase sus planes de acabar la contienda. “Una retirada total de Afganistán para finales de 2016 pondrá en riesgo innecesariamente lo conseguido en los últimos 13 años, que en parte se ha logrado por los grandes sacrificios de soldados americanos, diplomáticos, agentes del espionaje y otros profesionales”, se lee en la carta.