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Alemania exigirá a Varoufakis que se atenga a las reformas pactadas

El vicecanciller y líder del SPD critica la austeridad pero se mantiene firme con Grecia

La canciller alemana, Angela Merkel, durante la visita a Berlín del primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, el pasado 3 de febrero.
La canciller alemana, Angela Merkel, durante la visita a Berlín del primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, el pasado 3 de febrero.

Tras una gira que le ha llevado a entrevistarse con los responsables económicos de Francia, Reino Unido e Italia y con el presidente del Banco Central Europeo (BCE), el ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, se enfrentará este jueves al más duro de todos ellos, su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble. Y la respuesta que Varoufakis recibirá será la misma que los distintos miembros del Gobierno llevan repitiendo estos días en Berlín: no a todo.

No a disolver la troika (el organismo formado por la Comisión Europea, el BCE y el FMI para pilotar los rescates financieros), no a una quita en la deuda u otras soluciones “de maquillaje” y no a las contrarreformas ya anunciadas por Alexis Tsipras y sus ministros. Los alemanes rechazan medidas como la subida del salario mínimo, la paralización de las privatizaciones, la contratación de funcionarios a los que se había despedido y la reinstauración de la paga de Navidad para los pensionistas que cobren menos.

Un documento interno del Gobierno alemán al que tuvo acceso la agencia Reuters señala que Grecia no debe dar marcha atrás a ninguno de los ajustes y reformas ya realizados. “El Eurogrupo necesita un compromiso claro por parte de Grecia que garantice la plena aplicación de las reformas necesarias para mantener el programa en la ruta prevista”, señala este documento de trabajo, preparado por el Gobierno alemán para una reunión de altos funcionarios financieros de la zona euro que está previsto que se celebre este jueves.

Un informe oficial alemán rechaza medidas como la subida del salario mínimo

La dureza que Varoufakis va a encontrarse en Berlín contrasta con el “optimismo” con que el ministro griego dejó la reunión de este jueves con el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. “Los alemanes tienen que entender que dar 300 euros anuales a un pensionista que gana 300 euros al mes no supone alejarnos del camino de las reformas. Cuando hablamos de reformas, deberíamos hablar de carteles, de millonarios griegos que apenas pagan impuestos. ¿Por qué un kilómetro de carretera cuesta en Grecia tres veces lo que cuesta en Alemania? Porque tenemos un sistema corrupto; y eso es lo que tenemos que abordar. Y no debatir sobre el horario de apertura de las farmacias”, dijo Varoufakis en una entrevista concedida a Die Zeit online en un intento de ganarse las simpatías alemanas antes de llegar a Berlín.

Draghi, por su parte, manifestó a Varoufakis la necesidad de alcanzar rápidamente un compromiso con el Eurogrupo en la reunión del próximo 16 de febrero que permita garantizar la estabilidad financiera, según fuentes del BCE.

Mientras Varoufakis trata de convencer a la opinión pública alemana de la importancia de cambiar las condiciones de un rescate que ha convertido a Europa “en un adicto al juego que echa dinero a un agujero”, la clase política alemana da también su visión del problema. Es el caso de Sigmar Gabriel, a la vez número dos del Gobierno, ministro de Economía y líder de los socialdemócratas.

En una entrevista concedida a la revista Stern, Gabriel responsabilizó a las élites griegas de la situación en la que se halla el país. “El nuevo Gobierno se comporta como si su país fuera víctima de la UE y de la troika. Eso es falso. Grecia ha sido víctima de sus propias élites políticas y económicas. Ellas saquearon el país”, dijo.

Gabriel también hizo cierta autocrítica al reconocer que la política de austeridad extrema en Grecia no ha dado sus frutos. “Durante mucho tiempo nuestra oferta para los griegos consistió tan solo en decirles: ¡Ahorrad! Limitarse a exprimir al ciudadano de a pie y a recortar pensiones y salarios es algo que nunca ha sacado a un país de la crisis”, admitió Gabriel. Esto explica, según su punto de vista, que los griegos se refugiaran en las últimas elecciones en Syriza, un partido que da “soluciones presuntamente fáciles”. Pese a estas palabras de comprensión, el diagnóstico de Gabriel no se aparta un ápice del de su Gobierno. “Naturalmente, el nuevo Gobierno griego puede definir su curso. Pero lo que no puede hacer es que los ciudadanos de otros países europeos asuman las consecuencias financieras. Por eso no habrá quita”, concluyó.

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