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Pesimismo ante las negociaciones de paz sobre Siria en Moscú

Parte de la oposición moderada y representantes del Gobierno sirio comienzan a negociar en la capital rusa

Ataque aéreo del régimen sirio contra Al Ghouta, cerca de Damasco.
Ataque aéreo del régimen sirio contra Al Ghouta, cerca de Damasco. REUTERS

Sin mucho optimismo, hoy se cierra el primer día de la ronda de las negociaciones de paz para buscar una salida al conflicto sirio, auspiciadas por Moscú y que se celabran en la capital rusa. En un nuevo esfuerzo por encontrar una solución política a un enfrentamiento que se ha cobrado más de 200.000 vidas, la iniciativa rusa intenta reunir en una misma mesa a la oposición moderada y al régimen sirio con vistas a una futura conferencia de paz. La ausencia de dos actores opositores clave, la Coalición Nacional para las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria (CNFORS, reconocida por Europa y Estados Unidos como Gobierno sirio en el extranjero) y representantes de los grupos armados rebeldes, reducen todas las expectativas.

Tanto Damasco como la Administración estadounidense han mostrado un aguado respaldo a la iniciativa a la que está previsto que asistan el ministro de Asuntos Exteriores sirio, Walid Muallem, y el representante de la ONU, Bachar al Jaffari. Por su parte, Rusia, que vetará toda intervención militar contra el régimen sirio, se ofrece ahora como mediador político. “Moscú es el único lugar en la tierra donde esto puede pasar, al menos de una forma preliminar”, declaraba optimista el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Mijaíl Bogdanov. Un entusiasmo al que el presidente sirio, Bachar el Asad, ha puesto freno en una entrevista publicada hoy en la revista Foreign Affairs: “Iremos a Rusia, pero ¿para negociar con quién? Como Gobierno tenemos instituciones, tenemos un Ejército, y tenemos influencia, positiva o negativa, en cualquier dirección y en cualquier momento. Mientras que la gente con la que vamos a negociar, ¿a quién representan? Esa es la cuestión […]. Oposición significa nacional […]. No puede ser una oposición que sea la marioneta de Catar o Arabia Saudí o cualquier país occidental, incluido Estados Unidos, y pagada por el extranjero. Debe ser siria”, afirmaba El Asad.

Las negociaciones entre la "oposición moderada" y el régimen sirio durarán cuatro días, divididos en dos fases. “El objetivo de los dos primeros días es el de proveer una plataforma para la oposición siria, con el fin de que puedan desarrollar una perspectiva común que negociar con el Gobierno” , declaraba en rueda de prensa Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores ruso. Del encuentro, que tiene lugar a puerta cerrada, no se ha filtrado la lista de los 30 participantes opositores invitados por Moscú. En la segunda fase, participarán altos cargos del régimen sirio.

La oposición en el exilio, que rechaza participar en un proceso en el que la marcha de Asad no sea un requisito previo, se enzarzaba en una polémica tras la proposición rusa. “El contacto entre la oposición siria ya está establecido, así que no hay necesidad de reunirse en Moscú”, decía a la prensa Khaled Khoja, líder del CNSFORS. Varios miembros de la Coalición Nacional Siria confirmaban su participación a título individual, mientras otros arremetían contra la llamada "oposición moderada", a la que acusan de estar cooptada. “Los rebeldes armados sobre el terreno (la mayoría, suníes) han sido totalmente excluidos y la oposición en el exilio, a pesar de que algunos aboguen por el diálogo con el régimen, no considera que Rusia sea el mediador más adecuado. Estados Unidos tampoco ha mostrado un apoyo firme y ha dejado a Rusia hacer”, apunta Hassan Hassan, analista del centro de investigación Delma de Abu Dabi.

A la atomización de la oposición siria se le imputa el fracaso de las conferencias de paz previas de Ginebra I y II auspiciadas por Naciones Unidas. La primera llevó al enviado especial de la ONU para Siria, Kofi Annan, a dimitir de su cargo. La segunda, obligó a su sucesor, Lakhdar Brahimi, a tirar la toalla en enero de 2014 ante un proceso de paz estancado. El plan propuesto por el nuevo enviado de la ONU, Staffan de Mistura, que se reduce a un cese de hostilidades en Alepo, tampoco ha dado frutos. Indicativo del impasse político, la débil iniciativa rusa es la única alternativa sobre la mesa para Siria tras cuatro años de guerra.

Desde Ginebra, las prioridades en el tablero internacional han cambiado. Con la crisis de Ucrania, Siria pasa a un segundo plano en la renovada Guerra Fría entre Rusia y Estados Unidos. El rápido avance del Estado Islámico (EI) ha hecho de la lucha contra el terrorismo la prioridad regional, legitimando el inamovible discurso del presidente sirio en su combate contra los "terroristas". Opuestos políticamente, Obama y Bachar el Asad colaboran en el plano militar, sobrevolando simultáneamente territorio sirio y bombardeando posiciones de Al Nusra (filial de Al Qaeda en Siria) y del EI. Una alianza tácita que deja de lado las aspiraciones de un cambio político para la oposición siria. Lejos de las negociaciones, 122 personas han perdido la vida hoy en el país.