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Las maras aumentan su violenta guerra en El Salvador

Siete personas son asesinadas en menos de 24 horas, dos de ellas policías

Dos policías, en las calles de San Salvador.
Dos policías, en las calles de San Salvador.

Las pandillas o maras, como son conocidas en Centroamérica estas agrupaciones delictivas, parecen haber escalado su guerra en El Salvador. En menos de 24 horas fueron asesinados dos policías y otro fue secuestrado en diferentes lugares del país. A lo largo de la mañana de este jueves, fueron hallados otros cinco cadáveres en una quebrada, donde al parecer las víctimas fueron asesinadas, según investigaciones de la Seguridad Pública.

Los dos últimos policías asesinados se suman a otros cinco en lo que va de enero, que murieron en ataques o emboscadas que les tendieron los pandilleros, en acciones que son cada vez más constantes y contundentes. El año pasado hubo 39 policías asesinados por pandilleros. “Es grave la situación porque en Honduras, el país más violento del mundo, fueron asesinados 14 policías, menos de la mitad de los contabilizados en El Salvador”, apuntó el analista local en temas de seguridad y violencia, Edgar Amaya.

Respecto a las masacres -asesinatos de dos o más personas en un solo hecho - el año pasado ocurrieron 42 con 152 personas muertas.

Además de los asesinatos contra policías, los pandilleros están secuestrando a los agentes de seguridad, tanto policías como militares, estos últimos participantes en patrullas conjuntas en respaldo a la seguridad ciudadana. El pasado martes, por la noche en pleno centro de San Salvador, dos soldados que custodiaban las instalaciones del transporte público fueron secuestrados por los pandilleros. Este jueves se confirmó el secuestro de un policía en la región central del país, en San Juan Opico, departamento de La Libertad. Todos ellos fueron rescatados con vida.

Esta racha violenta coincidió este jueves con el recibimiento por el presidente, Salvador Sánchez Cerén, del llamado Plan El Salvador Seguro

El director de la Policía Nacional Civil (PNC), Mauricio Ramírez, aseguró que “el asesinato de policías era una acción contra la nación entera, no sólo contra la institución” que dirige. Calificó estos actos como “cobardes” y advirtió que “no quedarán impunes”.

Esta racha violenta coincide con la entrega al presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, del llamado Plan El Salvador Seguro, elaborado por el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana (CNSCC), que está integrado por los más diversos sectores salvadoreños, desde los más altos empresarios, arzobispos y pastores, alcaldes y ministros, hasta directores de los medios de prensa digitales. El diagnóstico establece un plan de acciones de prevención y represión de la violencia, con más de 142 acciones, que tendrían un costo de casi 2.000 millones de dólares para invertir en cinco años.

El Salvador, junto a Honduras y Guatemala, conforman el llamado Triángulo Norte de Centroamérica, calificado por analistas de Washington y de Naciones Unidas como la zona más letal del mundo, con tasas de homicidios de entre 80 y 60 por cada 100.000 habitantes.