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Tres tibetanos se queman a lo bonzo en ocho días en China

Tras tres meses sin incidentes similares, la racha iguala los registros de marzo de 2013

El líder espiritual tibetano, el Dalai Lama, en una oración.
El líder espiritual tibetano, el Dalai Lama, en una oración. AP

Tres personas de etnia tibetana se han prendido fuego durante la última semana en China para protestar contra las políticas de Pekín en la región, que consideran destinadas a reprimir su cultura, tradiciones y religión. No se producían tantos casos seguidos en tan poco tiempo desde marzo de 2013. La ola mantiene en alerta a las autoridades, que temen un encadenamiento de suicidios de protesta similar al que llevó a terminar 2012 con 80 fallecidos.

La primera inmolación tuvo lugar el 16 de diciembre en la prefectura de Kanlho situada en la provincia china de Gansu, cuando un hombre de 34 años se prendió fuego junto a una comisaría, según informó la agencia tibetana Phayul, con sede en la localidad india de Dharamsala. Las dos siguientes sucedieron en áreas de la provincia de Sichuan el 22 y 23 de diciembre, y en ellas fallecieron una joven de 21 años, Tsepe Kyi, y un monje budista de 37, Kalshang Yeshe. Según apuntaron varios testimonios a las mismas fuentes, el religioso sostenía una bandera tibetana y, tras prenderse fuego, "gritó consignas a favor de la libertad del Tíbet y el regreso del Dalái Lama".

Otras organizaciones como Free Tibet y Radio Free Asia han informado también de las inmolaciones. De forma inédita, la agencia oficial china Xinhua se refirió a una de ellas en un escueto comunicado. Las zonas donde se han producido los incidentes, que cuentan con entre un 50 y un 75% de población de etnia tibetana, no son accesibles para la prensa extranjera.

El caso de Kalshang Yeshe desembocó además en una protesta en la que la Policía acabó abriendo fuego para dispersar a los manifestantes, que pedían a las autoridades que devolvieran los restos del fallecido. Los disparos hirieron al menos a dos personas, informa Phayul. Ante los casos de inmolaciones, las fuerzas de seguridad chinas suelen actuar rápidamente para evitar que se haga público lo sucedido, y acostumbran a incinerar los cuerpos en contra de los deseos de las familias.

Con estos tres casos, el número de tibetanos que se han quemado a lo bonzo en 2014 asciende a 11. En 2013 fueron 27 y en 2012, en medio de una gran oleada de inmolaciones, se registraron más de 80 casos. Pekín asegura que su política en Tíbet ha traído el progreso de la zona y ha sacado a millones de ciudadanos de la pobreza, mientras que acusa al Dalái Lama de incitar a sus fieles a realizar tal acción para alimentar su "causa política".