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Kiev y los rebeldes retoman el diálogo

El intercambio de prisioneros entre ambos bandos sustenta la precaria tregua

El negociador ucranio y expresidente, Leonid Kuchma (izquierda), ayer en Minsk con el embajador ruso.

El Gobierno de Ucrania y los separatistas del este del país reanudaron el miércoles las negociaciones de paz en Minsk, la capital bielorrusa. Esta línea de diálogo, que ha permitido establecer un precario alto el fuego que desde septiembre se ha mantenido con paréntesis (y que necesitó ser rubricado con una nueva tregua el 9 de diciembre), cuentan con la mediación del Kremlin y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

La primera fase de las conversaciones, antes de que el viernes se incorporen los líderes de cada campo para cerrar los acuerdos de más peso, servirá para fijar la agenda. Uno de los elementos principales de debate es el intercambio de prisioneros, uno de los puntos de los acuerdos de Minsk firmados en septiembre que han facilitado que una relativa calma retorne a las zonas rebeldes. La guerra en el este de Ucrania —que comenzó cuando en abril Kiev mandó a sus tropas a pacificar las regiones que se negaban a reconocer a las nuevas autoridades tras la defenestración del presidente Víktor Yanukóvich— se ha cobrado cerca de cinco mil víctimas mortales, en los cálculos más conservadores.

El viernes se debatirán tres temas vitales: el alejamiento de las armas pesadas de la línea de frente para evitar que bombardeen a población civil, el fin del bloqueo económico al territorio separatista (en donde Kiev ha dejado de pagar las prestaciones, incluidas pensiones), y la concreción por parte de Ucrania de un estatus especial para las regiones rebeldes.

La reanudación de las negociaciones ha sido posible gracias a una conferencia telefónica que el lunes mantuvieron la canciller de Alemania, Angela Merkel, y los presidentes de Francia, François Hollande; Rusia, Vladímir Putin; y Ucrania, Petró Poroshenko.

Estas negociaciones arrancan al día siguiente de que Ucrania renunciara a su estatus de país no alineado. Las autoridades de Kiev no ocultan que la votación, aprobada por dos tercios del Parlamento, se hizo para abrir la posibilidad de que Ucrania se convierta en miembro de la OTAN en el futuro. Denís Pushilin, el vicepresidente del Parlamento de Donetsk y negociador rebelde en Minsk, comentó al respecto que la renuncia del país a su neutralidad es algo “negativo”, pero opinó que no influirá en las negociaciones entre Kiev y los rebeldes.

En Moscú, mientras, un viceministro de Defensa advirtió de que Rusia romperá las relaciones con la Alianza Atlántica si Ucrania se integra en ella. “La decisión del Parlamento de Ucrania de dejar de ser un país no alineado no amenaza, de momento, a la seguridad de Rusia, ya que se trata de una resolución política. Pero si esta decisión adquiere en el futuro un contenido militar, nosotros reaccionaremos adecuadamente: entonces romperemos totalmente con la OTAN y restablecer las relaciones será prácticamente imposible”, señaló Anatoli Antónov.

Los batallones bloquean la ayuda humanitaria

Amnistía Internacional (AI) afirmó este miércoles que se avecina un "desastre humanitario" en el este de Ucrania, y denunció que los batallones de voluntarios partidarios de Kiev bloquean de forma creciente la ayuda humanitaria dirigida a la zona, lo que exacerba la crisis que se cierne en vísperas de Navidad y Año Nuevo.

"Con la llegada del invierno, la situación ya desesperada del este de Ucrania está empeorando aún más porque los batallones de voluntarios impiden que la ayuda alimentaria y los medicamentos lleguen a quienes los necesitan. No es ningún secreto que la región afronta un desastre humanitario y que son muchos quienes ya están en peligro de morir de hambre", señaló Denis Krivosheev, director en funciones del Programa Regional para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional.

Krivosheev indicó que estos batallones "suelen actuar como bandas de renegados", y consideró "urgente" controlarlos. "Negar comida a las personas atrapadas en un conflicto es contrario al derecho internacional y los responsables deben responder de sus actos", insistió.

Según la información de AI, los batallones partidarios de Kiev, entre ellos Dnipro-1 y Aidar, han bloqueado 11 carreteras que van al territorio controlado por las autodenominadas República Popular de Donetsk (RPD) y República Popular de Luhansk (RPL). Se han negado a permitir el paso de la mayoría de los convoyes de ayuda y han insistido en la liberación de los prisioneros que están en manos de las fuerzas separatistas como condición para conceder acceso al este a la ayuda humanitaria.

La semana pasada, el batallón Dnipro-1 impidió el paso de al menos cuatro convoyes enviados por la fundación humanitaria de Rinat Akhmetov, uno de los hombres más ricos de Ucrania, en las carreteras que llevan al territorio controlado por los separatistas.

Tras detener un convoy la semana pasada fletado por la fundación humanitaria de Rinat Ajmétov, uno de grandes oligarcas de Ucrania, Vladimir Manko, subcomandante del batallón Dnipro-1, dijo a los medios de comunicación lo siguiente: "Resulta que estamos en guerra con ellos y estamos derramando nuestra sangre, pero al mismo tiempo les estamos alimentando".

Amnistía Internacional recalcó que más de la mitad de la población de estas zonas depende ya totalmente de la ayuda alimentaria desde que Kiev dejó de pagarles los salarios, pensiones y subsidios sociales.

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