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La policía de Nueva York recibirá formación para actuar en la calle

La medida forma parte de la campaña del Ayuntamiento para rebajar la tensión por el caso Garner

Un manifestante discute con un policía en Nueva York
Un manifestante discute con un policía en Nueva York EFE

Unos 22.000 agentes de Nueva York, la mayor fuerza policial de Estados Unidos, recibirán cursos de formación de tres días para mejorar su capacidad de reacción sin excesos ante situaciones como las que provocaron la muerte de Eric Garner en Staten Island, Michael Brown en Ferguson (Misuri), el niño de 12 años Tamir Rice en Cleveland (Ohio) o, este jueves mismo, Rumain Brisbon en Phoenix (Arizona). La medida forma parte de la campaña lanzada por el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, para intentar calmar la indignación en la calle tras la decisión de un gran jurado de no plantear cargos criminales contra el agente Daniel Pantaleo, que mató por asfixia a Garner.

“La decisión del gran jurado ha planteado muchos interrogantes. La manera de responderlos es cambiando algunas cosas”, declaró De Blasio, que en los últimos días ha anunciado, además, la implantación de un programa piloto para que los agentes lleven cámaras que recojan sus actuaciones, entre otras medias encaminadas a mejorar la eficacia del cuerpo. El alcalde exhibió el pasado martes una reducción récord de la delincuencia en el año que lleva en el cargo, gracias en parte a unas actuaciones mucho más amables con las comunidades negra y latina, pero su anuncio quedó oscurecido por el caso Garner. “La gente debe saber que las vidas de los negros nos importan tanto como las de los blancos”, dijo.

El jefe de policía de Nueva York, William Bratton, no dio muchos detalles sobre el programa de formación, que incluirá tácticas para moverse en la calle, formación sobre las armas más comunes usadas por los delincuentes, métodos para un uso proporcionado de la fuerza y otras cuestiones propias de la capacitación permanente de los agentes.

La jornada del jueves, como la anterior, fue pródiga en reclamaciones de reformas y en críticas al sistema judicial imperante, en concreto contra la figura del gran jurado (23 ciudadanos que deciden si se actúa o no contra alguien cuando se comete un presunto delito mayor). Unas 25 organizaciones civiles representantes de colectivos afroamericanos se reunieron en la sede en Harlem de la National Action Network del reverendo Al Sharpton para reclamar reformas. “El sistema esta roto”, fue la afirmación más oída entre los asistentes.

El alcalde de Nueva York lamentó abiertamente la decisión judicial y se puso del lado de la familia de la víctima al reclamar una investigación federal de los hechos

El Gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, consideró necesario, en una entrevista radiofónica, una revisión integral del sistema de justicia penal, incluyendo la figura del gran jurado. Cuomo anunció que plantearía una iniciativa semejante cuando comiencen las sesiones legislativas en la Asamblea del Estado en el mes de enero. “Tenemos que revisar todo el sistema. No se trata sólo de Eric Garner, o de Ferguson. Es mucho mayor quetodo eso, y afecta a todo el país”, declaró.

La jornada creció en polémica cuando el presidente de uno de los principales sindicatos policiales, la Patrolmen’s Benevolent Association, criticó duramente las declaraciones del alcalde en la noche anterior, poco después de conocerse la decisión del gran jurado. De Blasio lamentó abiertamente la decisión judicial y se puso del lado de la familia de la víctima al reclamar una investigación federal de los hechos.

Patrick J. Lynch, líder del sindicato, consideró que el alcalde les había dejado “a los pies de los caballos”. “Oí muchas cosas al alcalde, pero lo que no le oí decir es que nadie debe resistirse a un arresto, ni que los policías del caso Garner estaban allí ese día porque alguien llamó, denunció lo que estaba pasando en la calle y ellos respondieron a esa llamada. Si el alcalde quiere cambiar las cosas, también debe decir esas cosas”, lamentó. Lynch se refería a que los agentes intentaron detener a Garner tras personarse en el lugar porque algunos vecinos se habían quejado de que había vagabundos y pedigüeños.

Las quejas de los sindicatos son el último capítulo de una tensión larvada entre los representantes policiales y el alcalde a raíz de los cambios introducidos por este en determinadas políticas, como la relativa a la lucha contra el pequeño delito, o por su supuesta condescendía con líderes sociales como el reverendo Al Sharpton.

La publicación de algunos datos de la labor realizada por el gran jurado de Staten Island, secretos en principio pero puestos en conocimiento público este jueves por un juez, no arroja mucha luz sobre la sorprendente decisión de sus miembros, algo que han reclamado políticos y organizaciones civiles. Las transcripciones de las declaraciones de los testigos, incluida la del policía Pantaleo, permanecen secretas.

El gran jurado, que fue instruido acerca de lo que dice la ley sobre el uso de la fuerza durante un arresto, tomó declaración a 50 testigos de lo sucedido el día de la muerte de Garner, 22 de ellos civiles. El resto eran policías, personal sanitario y médicos. Asimismo, durante las nueve semanas que dedicaron al caso, los jurados pudieron ver cuatro vídeos entre un total de 60 pruebas, entre ellas grabaciones, informes médicos, fotografías y la autopsia que determinó que la muerte del afroamericano había sido un homicidio.