Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Boko Haram golpea el templo del emir que llama a resistir su terror

Se trata del tercer ataque en el norte del país en menos de una semana

El emir de Kano, Sanusi Lamido Sanusi, llega a la mezquita atacada el viernes por un triple atentado. Ampliar foto
El emir de Kano, Sanusi Lamido Sanusi, llega a la mezquita atacada el viernes por un triple atentado. AFP

Dos bombas en el interior de la mezquita principal de Kano y una tercera en el exterior, muy cerca del templo, sacudieron este viernes la localidad del norte de Nigeria, la segunda más grande del país, con un balance de muertos de alrededor de 80, según fuentes hospitalarias citadas por Reuters. El triple ataque tuvo lugar a las dos de la tarde, unos minutos después de iniciada la oración, cuando decenas de fieles se encontraban en el interior de la mezquita. Es el tercer gran atentado con bomba perpetrado entre el norte y noreste de Nigeria en esta semana.

Aunque ningún grupo reivindicó el ataque, el patrón seguido hace prever que la secta islamista radical Boko Haram —nombre en hausa traducido como “la educación occidental está prohibida”— esté detrás de su ejecución. Precisamente desde la mezquita atacada se pronunció la semana pasada el emir de la ciudad, Sanusi Lamido Sanusi, para llamar a los ciudadanos a defenderse con todo lo que pudieran contra Boko Haram. Sanusi, segunda autoridad religiosa del país, se encontraba ayer de viaje en Arabia Saudí. Este sábado, de vuelta ya en Kano, Sanusi se dirigió a la  mezquita para condenar el ataque. "Jamás nos dejaremos impresionar", dijo "para abandonar nuestra religión como desean los estos agresores".

El portavoz de la policía nigeriana, Emmanuel Ojukwu, detalló ayer que tras la explosión de los tres artefactos, una quincena de hombres armados abrió fuego. Al menos cuatro murieron alcanzados por la turba de ciudadanos que se encontraban en las inmediaciones.

El ataque en Kano sigue al doble atentado suicida el martes en un mercado de Maiduguri, capital del Estado de Borno y principal ambición territorial de la secta islamista, y la explosión de una bomba 48 horas después junto a una estación de autobuses en Mubi, en el Estado de Adamawa. Entre estos dos ataques murieron al menos 70 personas.

La táctica terrorista, sin embargo, no es la única de la que está haciendo uso el grupo liderado por Abubaker Shekau. A principios de semana, milicianos de Boko Haram tomaron la ciudad de Damasak, junto a la frontera de Níger, en una nueva victoria en su estrategia por acaparar tierras e instaurar un califato a imagen y semejanza del proclamado por el Estado Islámico entre Irak y Siria.

La secta islamista alcanzó especial notoriedad con el secuestro entre el 14 y el 15 de abril de más de 200 niñas en un colegio de Chibok, también en el Estado de Borno. Según el experto nigeriano en historia militar Max Siollum, el Ejército del país no está ni entrenado ni equipado para hacer frente a Boko Haram en un área de terreno tan extensa. El presidente Goodluck Jonathan criticó recientemente a Estados Unidos por su rechazo a la venta de armas letales para hacer frente a la secta terrorista.