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Las mujeres que cuentan las bajas en la guerra del este de Ucrania

Un grupo de voluntarias registra en Internet los muertos, heridos y desaparecidos

Combatientes prorrusos (derecha) vigilan a una columna de prisioneros ucranios en Donetsk, en agosto
Combatientes prorrusos (derecha) vigilan a una columna de prisioneros ucranios en Donetsk, en agosto REUTERS

Registrar a todas las víctimas de la guerra en Ucrania, muertos, heridos e inválidos, sin distinción de bando o ideología, es el fin del portal de Internet Pravda Voini (La Verdad de la Guerra), que Tatiana Buikó acaba de lanzar con la ayuda de un grupo de mujeres solidarias. La idea surgió en un foro de Internet sobre cosmética casera, en el que los intercambios de recetas de mascarillas y cremas naturales se transformaron primero en un debate sobre los enfrentamientos en el Maidán (las protestas iniciadas en noviembre de 2013 en Kiev) y luego, en una inquietud por las vidas perdidas en "una guerra innecesaria".

Buikó, una filóloga de Bielorrusia residente en Moscú, buscó apoyo en entidades y personas que por su relación con la contienda deberían haber estado interesadas en registrar los nombres de las víctimas. Cuál no sería su sorpresa, cuenta, al descubrir que quienes se promocionaban requiriendo ayuda humanitaria para su causa eran indiferentes ante la memoria de quienes habían muerto por ella."Y los que no eran indiferentes, querían su propio registro exclusivo y excluyente", explica.

"No hay ninguna organización que trate de hacer un retrato global de la guerra. Los datos se recogen por separado. Unos hablan de quienes murieron "por la Patria contra los terroristas" y otros, de quienes cayeron luchando "contra los fascistas", dice Buikó. "Los ciudadanos de a pie son englobados en uno y otro bando. Si no pudieron proteger la vida de la gente, por lo menos que no utilicen a los muertos", afirma Buikó. A partir de las redes sociales, hablando con los desplazados y refugiados, recogiendo testimonios, Buikó ha elaborado una lista de más de dos mil personas. La ONU calculaba en 4317 el número de muertos del 7 de abril al 18 de noviembre de 2014, pero Buikó estima que son muchos más. "De algunos, sólo tenemos el nombre, de otros el patronímico o la foto y, en ocasiones, no más que una vaga mención", afirma Buikó, que ha lanzado su portal con sus propios recursos y el de sus compañeras. "Al principio éramos 16, pero ahora somos menos porque no todo el mundo puede resistir este trabajo. Una de mis colaboradoras me confesó que se sentía como en un cementerio", comenta.

La filóloga divide a las víctimas en tres grupos, combatientes, al servicio de Ucrania, combatientes al servicio de las autodenominadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk (RPD y RPL), y población civil. Los tres reciben el mismo trato "en la medida de lo posible": una ficha con el nombre, fecha de nacimiento y lugar y fecha de defunción, una foto en vida, imágenes del funeral, y los comentarios que hagan parientes y amigos. Les acompaña la imagen de una vela encendida, pero "ninguna bandera", señala Buikó. Las imágenes de cadáveres y atrocidades, que Buikó guarda en su archivo personal, irán a un apartado particular con advertencia para menores de 18 años. "Todo esto se necesita para reconocer a las víctimas y para futuras investigaciones", sentencia.

Buikó recibió hace poco una caja del Ministerio de Defensa de Lugansk. "En la caja había documentos manchados de sangre de combatientes ucranianos. Difundimos los datos y descubrimos que dos personas dadas por muertas estaban vivas, pero también tuvimos que dar una mala noticia a una madre que buscaba su hijo", dice.

En la guerra perecieron voluntarios sumados a ambos bandos, que abandonaron sus hogares en Ucrania y también en Rusia sin informar de sus intenciones. ¿Y los soldados rusos en activo? "Según los datos oficiales de la Federación Rusa, estos soldados murieron acompañando convoyes humanitarios o en la frontera ruso-ucraniana", dice Buikó. Esta explicación sirve para pagar pensiones a las familias de los muertos, pero causa escepticismo, ya que no consta que alguien pereciera acompañando a la "ayuda humanitaria" proclamada por Moscú. Pero hoy ni los parientes ni las autoridades de la Federación Rusa están dispuestos a sostener otra cosa en público.

Hay episodios trágicos con dos versiones contrapuestas y otros no ofrecen dudas, según Tatiana, que cita la incursión de la aviación ucraniana sobre el pueblo de Lugánskaya el 2 de julio. En la lista de "La Verdad de la Guerra" hay diez testigos ya mudos de ello, sentencia. En la contabilidad bélica figuran los pasajeros del Boeing malasio derribado el 17 de julio, dice Buikó.

El registro de víctimas se inicia con los policías y civiles del Maidán y se multiplica con civiles a partir de junio. "Los numerosos desaparecidos que figuran entre los militares ucranianos pueden atribuirse a las nutridas bajas registradas en cercos como el de Ilovaisk, donde los soldados recibieron orden de no entregarse", cuenta.