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Un palestino se entrega por el atropello de tres soldados israelíes

Los tres militares heridos anoche en el atentado fueron operados de madrugada

Tensión en Jerusalén por los atentados terroristas con atropello en vía pública

La policía israelí inspecciona el lugar del atropello en la línea divisoria entre Jerusalén este y oeste. / Foto: AFP | Vídeo: ATLAS

El Ejército de Israel ha confirmado esta mañana que un palestino se ha entregado como presunto autor del atropello que anoche dejó tres soldados heridos en Gush Etzion, área colonizada en el sur de Cisjordania. Un colaborador suyo habría sido igualmente detenido.

Desde que ocurrió el suceso, en la noche del miércoles, se había establecido un intenso dispositivo de búsqueda, después de que el conductor se diera a la fuga en dirección a Hebrón. La furgoneta que habría usado para el ataque se localizó a las afueras del campo de refugiados de Al Arroub, donde reside el principal sospechoso ahora interrogado, Hamman Al Masalma. De madrugada, cuatro familiares suyos –entre ellos, su padre- fueron arrestados por el Shin Bet, el servicio de Inteligencia interna de Israel, indica la agencia palestina Safa.

Los tres militares heridos anoche fueron operados de madrugada por diversas facturas y su estado es estable. Dos están leves y el tercero, grave. De las 13 víctimas del atropello terrorista que tuvo lugar en la mañana del miércoles en Jerusalén -en el que además murió un policía de fronteras y el propio conductor, tiroteado-, cinco siguen hospitalizadas; un joven ciclista se encuentra en estado crítico con una severa lesión en la cabeza.

En Al Khadr, una villa cercana a Belén, un agricultor ha denunciado este jueves que un colono israelí también ha tratado de atropellarlo cuando se dirigía a su campo. Ya el 19 de octubre, dos niñas palestinas fueron arrolladas por otro colono en la zona de Sinjil, también en Cisjordania. Una menor, de ocho años, resultó herida y otra, de cinco, murió horas más tarde. El conductor prestó declaración y quedó libre.

La tensión del miércoles en Jerusalén, derivada de un ataque terrorista con atropello en una vía pública de la ciudad, provocó durante la pasada noche diversos disturbios en barrios árabes como Shuafat o Abu Tor. Según el diario Yedioth Ahronot, se han producido 16 detenciones, con lo que se elevan a 188 los arrestos de palestinos realizados por la Policía israelí desde que se cometió el primer atropello mortal, hace dos semanas. De estos 188, 71 eran menores de edad. Se les acusa de violencia en vía pública.

La rutina ha vuelto a las calles de la ciudad triplemente santa, aunque con matices: la presencia policial es muy intensa en las calles, con patrullas en coche, a caballo, a pie y en helicóptero; se han colocado coches fijos en las zonas más transitadas para evitar ataques terroristas y pasos de cebra de áreas comerciales y se han instalado bloques de hormigón de un metro de altura junto a las paradas del tranvía, a su paso por barrios no árabes, para impedir que alguien se empotre.

Mientras, el Gobierno palestino y el jordano han vuelto a reclamar al Consejo de Seguridad de la ONU que ayude a “poner fin a las provocaciones” en la Explanada de las Mezquitas, porque “una escalada podría generar una crisis en Oriente Medio”. Anoche, en una reunión de emergencia del Gobierno israelí, su primer ministro, Benjamín Netanyahu, abogó por mantener el actual status quo por el que la gestión del recinto está en manos de un waqf, un gestor islámico con Jordania como valedor, y se impide el rezo de fieles de cualquier otra confesión. Su ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, ha reprendido a los cargos públicos –algunos incluso del Likud de Netanyahu, como el diputado Moshe Feiglin- por buscar “titulares baratos” reclamando el acceso pleno de los judíos a lo que denominan el Monte del Templo.

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