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Ban condena la ampliación de las colonias isralíes en territorio ocupado

El secretario general de la ONU criticó también las "provocaciones" en los santos lugares

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, condenó el lunes “con firmeza” la construcción de nuevas viviendas para judíos en los territorios palestinos ocupados por Israel y la describió como “una clara violación del derecho internacional”. En la primera de dos jornadas que pasará de visita en la zona, el jefe de la ONU criticó, además, las “provocaciones en los santos lugares de Jerusalén”. El parlamentario derechista israelí Moshé Feiglin había obtenido unas horas antes el permiso policial para visitar la Explanada de las Mezquitas en la ciudad santa con motivo de una festividad religiosa judía. La policía israelí se enfrentó a un grupo de palestinos que, según informaciones oficiales, se disponían a protestar por el paseo del derechista judío al lugar más sagrado para los musulmanes en Jerusalén. En 2000, el entonces primer ministro israelí Ariel Sharon, miembro como Feiglin del partido Likud, visitó la explanada en medio de protestas que se recuerdan como uno de las detonantes de la segunda Intifada.

Durante una rueda de prensa en la sede de la Autoridad Palestina en Ramala (Cisjordania) junto al primer ministro palestino, Rami Hamdalá, Ban Ki-moon conminó a israelíes y palestinos a que retornen a la mesa de negociación para encontrar un acuerdo de paz duradero. Ban visitará Gaza el martes por primera vez desde 2012, seis semanas después de que terminara la operación militar israelí en la que este verano murieron más de 2.100 gazatíes. El domingo había asistido a la conferencia de donantes de El Cairo, donde decenas de países comprometieron más de 4.000 millones de euros para los palestinos, de los cuales la mitad deberán destinarse a la reconstrucción del castigado enclave palestino.

Tras reunirse con Hamdalá en Cisjordania, Ban repitió sus críticas ante el primer ministro israelí, el derechista Benjamín Netanyahu, con quien se reunió en Jerusalén. Aseguró que las “provocaciones” en los lugares religiosos deben “parar, porque sólo inflaman las tensiones”. En cuanto a la construcción de viviendas en los asentamientos judíos, Ban dijo que “tras este verano complicado para israelíes y palestinos, ambas partes deberían esforzarse” por restaurar “la confianza”.

En tono inusualmente duro, Ban dijo que edificar en tierras palestinas ocupadas tras la guerra de 1967 “envía señales erróneas”. Pidió el coreano a Netanyahu que “dé marcha atrás en las actividades” de construcción. La Unión Europea y Estados Unidos también criticaron las nuevas viviendas israelíes al este de Jerusalén. Israel anunció recientemente que quiere edificar 2.600 alojamientos en la zona ocupada. Supondrán un enésimo obstáculo para la aspiración palestina de convertir el este de la ciudad en la capital de su pretendido Estado independiente. Israel anexionó Jerusalén este a la parte occidental de la ciudad, pero la comunidad internacional sigue considerando el Este como un territorio ocupado.

Netanyahu acusó a Naciones Unidas de haber colaborado con el brazo armado de Hamás durante la operación militar israelí en Gaza este verano. Según dijo, algunos empleados del organismo internacional entregaron a los milicianos islamistas el armamento que encontraron oculto en instalaciones de la ONU. Ban no respondió a estas acusaciones, pero el director de la Oficina de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), Pierre Krahenbuhl, las rechazó “categóricamente”. Las bombas israelíes causaron dos matanzas dentro de sendos colegios de Gaza que Naciones Unidas habilitó como refugios para los cientos de miles de gazatíes desplazados por la operación militar de julio. Un tercer ataque israelí ante la puerta de otro colegio mató a varios niños a primeros de agosto. La operación terminó hace algo más de seis semanas con un alto el fuego.

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