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La UE vigilará los viajes de los europeos sospechosos de yihadismo

Acuerda intensificar el control en el espacio Schengen

La comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, el 9 de octubre Ampliar foto
La comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, el 9 de octubre AFP

La amenaza yihadista impulsa a la Unión Europea a desandar el camino de apertura de fronteras que lleva años transitando. Los países comunitarios acordaron este jueves intensificar el control en el espacio Schengen de libre circulación, de forma que los vuelos o los pasajeros considerados sospechosos se sometan a un escrutinio adicional. “El yihadismo es una amenaza constante y real para los Estados miembros y para los ciudadanos”, aseguró la comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, tras la reunión celebrada en Luxemburgo.

Lo acordado por los ministros bordea la línea de lo que permite el Tratado de Schengen, que agiliza el tránsito por 26 Estados europeos mediante la eliminación del requisito del pasaporte. Los ministros pretenden —con el firme impulso del coordinador antiterrorista europeo, Gilles de Kerchove— cotejar con los registros policiales el pasaporte de los ciudadanos de países Schengen cuando provengan de otros sospechosos (por ejemplo de Turquía, el territorio por el que pasan casi todos los que van o vienen de Siria).

Control sistemático

La normativa de Schengen impide que esos controles sean sistemáticos, pero no los excluye en casos excepcionales. Solo son sistemáticos para pasajeros con nacionalidad de un tercer país. “Intentamos optimizar lo que nos permite Schengen. Me ha sorprendido el amplísimo consenso que he encontrado entre los ministros sobre la necesidad de actuar ahora para comprobar viajes sospechosos”, explicó De Kerchove a la prensa. El objetivo es aplicar estos cambios cuanto antes para poder identificar a los posibles yihadistas europeos que viajen a Siria e Irak. Ya hay más de 3.000 europeos que han emprendido ese camino, según cifras oficiales.

Más complejo resultará el segundo punto acordado este jueves. Los ministros van a elevar la presión para que el Parlamento Europeo desbloquee el llamado registro europeo de pasajeros, que permite a las autoridades conocer datos clave de los viajes con origen o destino en un país ajeno a la UE. La Eurocámara considera que esta herramienta invade la privacidad y la ha vetado casi dos años. El registro no incluye información sensible, como la raza o la orientación sexual, sino detalles del trayecto o el medio de pago. La UE ya proporciona esa información a EE UU sobre los vuelos que conectan ambos territorios, pero no la comparte internamente.

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