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La OTAN busca acercarse a Rusia

El nuevo secretario general aspira a crear "una relación constructiva"

El nuevo secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en su comparecencia ante los medios. Ampliar foto
El nuevo secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en su comparecencia ante los medios. AFP

El nuevo secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, buscará “una relación constructiva con Rusia” que permita superar la actual etapa de confrontación. El ex primer ministro noruego, que ha tomado este miércoles posesión al frente de la Alianza Atlántica, pretende conjugar dos posturas difícilmente reconciliables: la constatación de que Rusia ha violado la legalidad internacional con la anexión de Crimea y la búsqueda de un nuevo diálogo con el Kremlin.

“Rusia ha violado la legalidad internacional. Es necesario que veamos un cambio en su comportamiento. Pero aún aspiramos a una relación constructiva con Rusia. No veo contradicción entre esos dos elementos”, ha asegurado el secretario general en su primera comparecencia ante la prensa.

Con estas palabras, Stoltenberg imprime un tono mucho más moderado que el de su antecesor, Anders Fogh Rasmussen, al referirse al papel de Moscú en el conflicto de Ucrania. En medio de una tregua que considera “una oportunidad, aunque la situación es frágil”, Stoltenberg ha tratado de rebajar la confrontación con el Kremlin, aunque sin dejar de recordar que Moscú “mantiene su capacidad para desestabilizar a Ucrania”.

Fuentes de la organización han asegurado que la presencia militar rusa en el interior del país vecino, denunciada este verano por la OTAN, ha caído a hasta cifras residuales. Apenas se mantienen algunas fuerzas especiales, pero poco significativas en comparación con los más de 1.000 soldados rusos que llegó a haber. Alrededor de la frontera, en cambio, siguen presentes unos 20.000.

En ese contexto, la Alianza Atlántica mantiene los planes de reforzar su presencia en el este de Europa, donde no cuenta con bases permanentes por los acuerdos de buena vecindad que alcanzó con Rusia en 1997. “Las patrullas aéreas sobre los países bálticos continuarán. El despliegue naval en el Mar Negro continuará. Y la rotación de fuerzas en el este de Europa continuará. Durante el tiempo que sea necesario”, ha advertido el noruego, que ejerció como primer ministro laborista entre 2005 y 2013, más allá de un breve periodo entre 2000 y 2001.

La fuerza de acción inmediata que debe condensar todos estos esfuerzos, con la capacidad de desplegarse en cualquier lugar en cuestión de días, estará lista en febrero, según Stoltenberg, que este miércoles ha presidido su primer Consejo Atlántico, el máximo órgano de decisión de la OTAN.

Respecto a la crisis en Irak y Siria, Stoltenberg se ha limitado a “dar la bienvenida a las actuaciones de Estados Unidos porque el Estado Islámico es responsable de atrocidades horribles”, pero sin comprometer a la alianza de Estados que participan en los bombardeos en la región más ayuda de la que acordaron los aliados en la cumbre celebrada el 4 y 5 de septiembre en Gales. Ese apoyo consiste en compartir información militar y dar soporte para actividades sobre el terreno.

Aun así, la OTAN mantiene su compromiso de defensa colectiva, consagrado en el artículo cinco de sus estatutos, “y eso se aplica también a Turquía”, según Stoltenberg, de manera que si el país fuera atacado directamente, la Alianza lo defendería. De momento la cúpula de la OTAN no contempla esa hipótesis, aunque el nuevo secretario general viajará en los próximos días a Turquía para conocer más de cerca la situación que vive, con los yihadistas del Estado Islámico muy próximos a la frontera.

Los países aliados sí tienen la intención de ayudar a Irak con misiones de formación y de mejora de las capacidades del ejército en el momento que lo pida. De momento no ha ocurrido, asegura Stoltenberg.