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Una pregunta simple de respuesta impredecible y trascendental

La papeleta en la que los escoceses votan en el referéndum contiene una sola cuestión

La papeleta de votación del referéndum por la independencia de Escocia. Ampliar foto
La papeleta de votación del referéndum por la independencia de Escocia.

La papeleta en la que los escoceses ejercerán este jueves su derecho a voto contiene apenas una pregunta, que no podría estar formulada de una forma más sencilla: ¿Debería Escocia ser un país independiente? Por si el votante fuera poco intuitivo, contiene, al principio, una línea de instrucciones: Vote (x) sólo una vez. E incluso, un título: Papeleta de votación... por si el ciudadano olvida para qué era el trozo de papel que sostiene en la mano. Resulta imposible no hacer un paralelo con la doble pregunta que plantearon Artur Mas, ERC, ICV y la CUP para la consulta catalana que pretenden celebrar el próximo 9 de noviembre: “¿Quiere que Cataluña sea un Estado? Y, ¿que sea un Estado independiente?”.

Sin embargo, la respuesta que tiene que emitir el pueblo escocés, y que surgirá tras el resultado de un maratón electoral de 15 horas, será de todo menos simple. Y es, hasta ahora, de todo menos predecible. Primero, porque se espera que el número de votantes sea histórico y enorme. Más del 97% de los escoceses con derecho a voto (mayores de 16 años) se registraron para votar si quieren que Escocia comience su propio camino, alejada de Reino Unido, o si prefieren que se mantenga como parte de este último, tal y como lo ha sido durante los últimos tres siglos.

¿Qué está en juego? Si Escocia decide que quiere separarse, lo que seguirá serán 18 meses de negociaciones entre el Ejecutivo escocés y el británico antes de que se declare la independencia. Escocia ya administra parte de sus propios asuntos. Tras el triunfo del sí en el referéndum de 1997, los escoceses cuentan con un Parlamento autónomo con competencias sobre asuntos como salud, educación, vivienda, justicia y buena parte de las políticas fiscales. Según The New York Times, algunos economistas aseguran que una eventual Escocia independiente sería demasiado pobre para mantener el estado de bienestar y, mucho menos, expandirlo.

El mismo rotativo estadounidense, al analizar los factores que están en juego en esta votación, habla de la incertidumbre económica que seguramente seguiría a un eventual triunfo de los independentistas: la libra esterlina se ha desplomado en las últimas semanas y varios bancos han amenazado con autoexiliarse hacia el otro lado de la frontera sur si los votantes eligen la autodeterminación.