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Médicos sin equipo y enterradores al acecho: la sanidad en Honduras

Vendedores de ataúdes se pelean por clientes en los hospitales, que trabajan con menos del 25% de abastecimiento médico

Trabajadores de una funeraria recogen a una víctima en San Pedro Sula.
Trabajadores de una funeraria recogen a una víctima en San Pedro Sula. AFP

El desabasto de medicamentos y equipo, aunado a la intervención directa de empresarios funerarios que desconectan máquinas de vida artificial y contaminan las habitaciones en las que se encuentran los pacientes, ha sumido al hospital Mario Catarina Rivas, de San Pedro Sula (Honduras) en una gravísima crisis sanitaria que ha obligado a intervenir al Ejército desde el pasado junio.

El escenario es una somera descripción de la profunda crisis en el sector salud del país centroamericano. Médicos hondureños han marchado este lunes por las calles de Tegucigalpa hacia la sede de la presidencia del país para protestar por la grave y generalizada crisis hospitalaria.

El Gobierno del Juan Orlando Hernández reconoció en un informe, poco antes de la manifestación, que es “consciente de que el sistema de salud del país se encuentra colapsado, presentando sus principales debilidades en la calidad de atención y abastecimiento de medicamentos” y recordó que está en proceso una reforma “profunda” en el sector, con medidas disciplinarias y sanciones.

"La crisis es tan profunda que el sistema está a punto de colapsar", explica un médico hondureño

“Solo hay que decir una palabra: crisis. La situación de los hospitales es sumamente complicada. La crisis es tan profunda que el sistema está a punto de colapsar”, asegura el médico hondureño Elmer Mayes, presidente del Colegio de Médicos del país.

En una entrevista con este periódico, Mayes dice que la cantidad de insumos y medicamentos que manejan los hospitales y los centros de salud atraviesa en "una crisis histórica". "Nunca antes habíamos tenido 25% de abastecimiento, cuando deberíamos de tener por lo menos el 80%. El Gobierno de Honduras elude sus responsabilidades con los pacientes. Se sigue atendiendo a los pacientes, pero con mucha dificultad”, añade.

Las principales carencias son medicamentos y jeringas, guantes, materiales para exámenes de laboratorio, suero y yesos.

Daniel Rodríguez Torradelflo, costarricense, explicó al periódico La Nación el tratamiento que su padre, de 72 años, había recibido en el centro médico de San Pedro Sula al sufrir un derrame cerebral. “Ahí no había jeringas, no había camillas, no había medicinas, no había nada. Ahí pasaban cosas como que un paciente se estaba muriendo y los de las funerarias se peleaban por quién le vendía el ataúd, algunos desconectaban las máquinas, le echaban orines al suero”, detalló.

La ministra de Salud de Honduras, Yolani Batres, reconoció que la situación es de profundo deterioro, pero instó a los médicos que se manifestaron a permanecer en sus puestos. También reconoció un caso que obligó a intervenir al Gobierno en el que un hondureño murió en el hospital de San Pedro en condiciones “inhumanas”, ya que su cuerpo presentaba gusanos.

Los médicos aseguraron tras la protesta para reivindicar “el derecho del paciente” a una correcta atención sanitaria, que reasumen sus tareas.