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MUSTAFA SAID QADIR | MINISTRO DE LAS FUERZAS KURDAS IRAQUÍES

“El EI es una fuerza terrorista y suicida que no repara en su crueldad”

“Si Bagdad nos lo pide, ayudaremos a echar al EI de Irak”, explica el ministro de los 'peshmerga'

Un 'peshmerga' vigila su puesto de los yihadistas del EI.
Un 'peshmerga' vigila su puesto de los yihadistas del EI. REUTERS

"El Estado Islámico [EI] es una fuerza terrorista y suicida que no repara en la crueldad de sus medios”, declara Mustafa Said Qadir, el ministro de los peshmergas, como son conocidas las fuerzas de defensa kurdas y que literalmente significa “los que se enfrentan a la muerte”.

Said Qadir, que recibe a EL PAÍS horas después de conocerse la decapitación del periodista James Foley, atribuye el éxito del EI sobre los peshmergas a principios de agosto a esa “brutalidad, su experiencia de combate en Siria y su apropiación de las armas occidentales que el Ejército iraquí abandonó” al retirarse de Mosul y otras regiones del norte de Irak, el pasado junio.

“Se trata de un grupo multinacional, del que forman parte al menos 4.000 extranjeros y, según nuestras informaciones, recientemente se ha reforzado con antiguos baazistas [miembros del partido de Saddam Husein] y grupos radicales suníes enfrentados al Gobierno [de Bagdad]”, explica.

El ministro reconoce también que el EI se ha beneficiado de una debilidad de las fuerzas kurdas: la falta de armamento moderno y munición suficiente. La región autónoma de Kurdistán vive la situación como una amenaza existencial, ya que ahora mismo comparte “1.050 kilómetros de frontera” con ese grupo radical y para protegerla sus 200.000 peshmergas tienen que hacer un gran esfuerzo de despliegue.

“No estamos faltos de personal y la moral es muy alta, pero el desequilibrio de medios es patente. Nuestras armas son aún las que capturamos a la caída de Saddam. Bagdad ha bloqueado los fondos que según la Constitución nos correspondían, y no nos ha permitido modernizar nuestro arsenal”, denuncia.

Esa situación ha mejorado algo con la ayuda de EE UU, cuyas incursiones aéreas el responsable kurdo califica de “muy efectivas”. En cualquier caso, la amenaza de los extremistas ha propiciado un inusual acercamiento entre el Gobierno central y el regional.

“Hemos empezado a coordinarnos en lo militar. Tenemos un centro de operaciones. El ministro de Defensa vino a Erbil [la capital kurda] hace unos días, la aviación ha actuado en ciertas zonas y también algunas fuerzas iraquíes han participado en la recuperación de la presa de Mosul”, señala.

Said Qadir admite que lo ocurrido ha supuesto un punto de inflexión para los kurdos. Ahora el objetivo es proseguir ese avance. ¿Hasta dónde? “Hasta las posiciones que controlábamos antes de la [última] ofensiva del EI”, asegura dando por sentado que van a consolidar el territorio ganado ante la retirada del Ejército iraquí hace dos meses. “Entonces se creó una frontera que vamos a mantener. Aparte de eso, si [Bagdad] nos lo pide, estamos dispuestos a ayudar a echar al EI de Irak”, concluye dejando el encaje legal de esa realidad sobre el terreno al “posterior proceso político”.