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El nacionalismo kurdo se afirma en las urnas

El candidato de la principal minoría del país recibe uno de cada diez sufragios

Selahattin Demirtas, en un acto de campaña este sábado. Ampliar foto
Selahattin Demirtas, en un acto de campaña este sábado.

Aunque logró solo un 9,7% de los votos, la presencia del kurdo Selahattin Demirtas como candidato a presidente de la República puede considerarse como una cierta victoria para esta minoría en Turquía.

Los kurdos suponen entre un 15% y un 20% de la población y llevan casi toda la historia de la República peleando porque el Estado reconozca sus derechos. Esta lucha ha sido armada desde 1984, cuando la milicia del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, en kurdo), liderada por Abdalá Ocalan, se alzó contra el Gobierno.

El conflicto, ahora en medio de un frágil proceso de paz, ha dejado más de 40.000 muertes, la mayoría militantes kurdos y también población civil, y había convertido las exigencias kurdas en asunto tabú y fuera de discusión para los nacionalistas turcos. Hasta hace poco, muchos turcos ni siquiera se referían por su nombre a Ocalan, preso y condenado a cadena perpetua, sino que lo llamaban “el asesino de niños”.

Esta comunidad será esencial en el nuevo sistema presidencial, indica un experto

Teniendo esto en cuenta, resulta significativo que la inmensa mayoría del país haya aceptado con naturalidad la candidatura de Demirtas. Y la victoria en las presidenciales de Recep Tayyip Erdogan, aún primer ministro y quien inició las conversaciones con Ocalan en octubre de 2012, podría significar la reactivación de un proceso que lleva varios meses casi paralizado.

“El proceso de paz es un parámetro político muy importante, también en el gran plan de Erdogan. Sobre todo porque, para su ambición de convertir Turquía en un sistema presidencialista, va a seguir necesitando el apoyo del electorado kurdo”, comenta Sinan Ulgen, presidente del Centro para los Estudios en Economía y Política Exterior, un think tank turco.

Erdogan ha señalado que querría modificar la Constitución para otorgar a la figura del presidente claros poderes ejecutivos. Para ello, su Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP, en turco) necesitaría ganar una mayoría parlamentaria mayor que la actual en las elecciones del verano de 2015. O también podría valerle con el apoyo del Partido Democrático de los Pueblos (HDP, en turco), que encabeza el propio Demirtas.

Aunque el proceso de paz sigue siendo complicado. El PKK ya no exige la independencia, como en sus orígenes, pero querría una mayor autonomía para la región kurda en el sureste de Turquía. También exige que la nueva Constitución les reconozca toda una serie de derechos sociales y políticos, como la posibilidad de estudiar en kurdo en la escuela pública. Y quizá lo más difícil, sobre todo para los nacionalistas turcos: el PKK querría la liberación de Ocalan, condenado a cadena perpetua y en prisión desde 1999 en la isla de Imrali.

Es aquí de nuevo cuando la candidatura presidencial de Demirtas se vuelve significativa. Antes de encabezar el HDP, un partido de reciente creación, Demirtas era colíder de Partido para la Paz y Democracia (BDP, en turco), entonces la principal formación legal kurda y enlace político con el PKK, considerado una organización terrorista por Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos. En los últimos años, un buen número de políticos y personas asociadas con el BDP han sido encarcelados por su conexión con el PKK, gracias a una ley antiterrorista que define vagamente esta relación. La imagen joven y amable de Demirtas en su campaña y su sentido del humor han contrastado tanto con la agresividad de Erdogan como con la imagen que de los kurdos aún tenían muchos en Turquía, y su presencia podría contribuir a normalizar la relación entre kurdos y turcos.

El momento actual resulta clave para esta minoría, también en otros países. En el norte de Siria, los kurdos han ganado una autonomía casi completa durante la guerra civil, mientras que los kurdos iraquíes, con un gran nivel de autogobierno, han dado pasos hacia una hipotética independencia. Además, ahora milicias de ambas comunidades, están enfrentándose a los yihadistas del Estado Islámico en territorio iraquí en un frente kurdo internacional inédito.

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